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lunes, 9 de septiembre de 2024

Mi nueva novela: "Peripecias Inconcebibles" (2024)

Interrumpo con la presente entrada mi nueva revisión de algunas de las sagas más relevantes en la literatura de ciencia-ficción por una razón muy especial. Y es que les voy a presentar "Peripecias Inconcebibles", mi nueva novela de ciencia-ficción; la tercera ya, que se ha publicado hace unos días.

Por lo menos a mí me resulta mucho más sencillo hablar sobre las obras de otros que dedicarle unos párrafos a una creación propia. Sí que les puedo confesar que haber alcanzado el hito de tres novelas publicadas es algo que hace unos años jamás habría imaginado. Y es que cuando hace ya casi tres lustros di comienzo a este blog, no pasaba de ser un simple intento de un aficionado al género que, por circunstancias personales, no encontró en ese momento otra forma que la virtual para dar continuidad a una de sus pasiones. Con los años el número de visitas y de seguidores fue creciendo, y entre algunos comentarios recibidos y el apoyo de unos pocos familiares y amigos muy especiales, en 2018 me lié la manta a la cabeza y me puse a intentar sacar a flote mi una novela. Dos años más tarde, y tras el silencio de varias editoriales que no respondieron a mi manuscrito, recurrí a la auto-publicación para que "Nueve Años" viera la luz. En ese momento ya había decidido volver a probar suerte, y un año después apareció "Usted Podría Ser El Siguiente", esta vez bajo el paraguas de una editorial. Una vez conocidos ambos mundos, el de la autopublcación y el de la edición por cuenta ajena, y tras una pausa (en la que fueron varias las personas que me contactaron para trasladarme cuánto les habían gustado las dos primeras y animarme a que escribiera una tercera), el año pasado escribí "Peripecias Inconcebibles". Para la cual decidí que, salvo que alguna de las escasas editoriales a las que les envié el manuscrito me contestarta, publicaría de nuevo por mi cuenta. Algo que ha sucedido hace tan sólo unos días.

Haber escrito tres novelas no significa que me considere escritor. Para mí escritor es solamente aquel que vive esencialmente del oficio de la escritura. Algo que no es, y que nunca llegará a ser, mi caso. Afortunadamente mi trabajo en el sector de las telecomunicaciones me permite llevar una vida desahogada, así que me sigo considerando un aficionado al género que en sus ratos libres se dedica, entre otros asuntos, a escribir novelas. Algo que considero tiene sus ventajas: escribir como pasión, sin que prevalezcan las necesidades crematísticas, permite una libertad temática, estilística y hasta especulativa que me temo no poseen quienes necesitan que las ventas sean lo más altas posibles para mantener un determinado tren de vida. Aparte de que permite dedicarse a ello sin presión alguna, solamente cuando apetece y se cree haber dado con una historia que podría interesar a otras personas. Por lo cual, no sé ni si, ni cuándo, habrá una cuarta novela; lo importante es que ya he llegado a la tercera, y lo he disfrutado mucho.

A la hora de enfrentarme al temido documento en blanco sólo tengo dos premisas: intentar no repetirme, y al mismo tiempo, mantener una personalidad reconocible como novelista. En atención a la primera, aunque han sido varias las personas que, tras leerlas, me han hecho ver que tanto la ambientación como los personajes de "Nueve Años" y de "Usted Podría Ser El Siguiente" podrían dar lugar a sendas continuaciones, hasta la fecha he descartado esa sugerencia. Por una parte me preocupa repetirme, y por otra, me resulta más interesante explorar otros subgéneros dentro de este maravilloso género. Lo que por supuesto trae consigo otros marcos escénicos, otras épocas, otros avances tecnológicos, otro tipo de personajes... Por ello el contrapeso a tantas diferencias entre mis novelas ha de venir de mi personalidad a la hora de escribir. Y eso es algo que sí me he esforzado en mantener en estas tres novelas: como muchos de mis seguidores saben, me gustan los libros bien estructurados, con capítulos en los que siempre sucede algo, con una prosa que prime la comprensión y el disfrute sobre los recursos estilísticos... Y sobre todo, con personajes que se vean arrastrados a situaciones límite, que tengan que recurrir a lo mejor de sí mismos para salir adelante. Si alguno de ustedes, tras haber leído las tres novelas, ha apreciado estos rasgos que espero que me definan, habré logrado mi propósito.

En concreto, para "Peripecias Inconcebibles" me propuse escribir una novela sobre un subgénero tan conocido y trillado como el primer contacto (o uno de los primeros contactos) con seres alienígenas, que es algo que hasta ahora no había tratado. Pero para intentar proporcionarle un enfoque original, me propuse conjugar lo que pueda tener de verosímil el fenómeno OVNI con los recientes descubrimientos de exoplanetas potencialmente habitables por los seres humanos a una distancia menos de cien años luz (que bajo los efectos relativistas podrian hacer plausible, con la tecnología adecuada y sin romper los pilares básicos de la astrofísica contemporánea, un viaje durante el tiempo de vida de una persona común). Me parecía que históricamente se ha despreciado el fenómeno OVNI por ser tecnológicamente inviable, y al mismo tiempo se ha dado por hecho que el destino de la humanidad es permanecer en el Sistema Solar porque "no hay ningún lugar cercano" en el que poder establecerse. Este libro lucha contra ambos supuestos, y los intenta conjugar de manera plausible, al tiempo que presenta una continua secuencia de peripecias, cada cual más inconcebible que la anterior. Y que espero que la hagan una lectura disfrutable. Aunque les reconoceré que el reto era tremendo, porque como comprobarán si se adentran en ella, en cuanto avancen unos cuantos capítulos verán que establecer cualquier tipo de dialógo que dinamizara la lectura era de todo punto imposible.

No es mi intención ni revelarles más detalles ni aburrirles con cuestiones menores sobre la gestación de este libro. Por supuesto agradecer a familiares, amigos y personas anónimas su apoyo para convertirlo en una realidad. Y expresar especialmente mi gratitud a mi amigo David Fernández por su dedicación a la hora de revisar, corregir y dar sugerencias de mejora a mis manuscritos, muchas de las cuales han formado parte de la versión final del mismo. Dicho lo cual, si alguno de ustedes se anima, aquí les dejo el enlace en el que podrán adquirirla:

"Peripecias Inconcebibles"

Y también los enlaces en los que podrán adquirir mis dos novelas anteriores:

"Nueve Años":














"Usted Podría Ser El Siguiente":














En la próxima entrada volveré a la normalidad, y les reseñaré "El Aprendiz de Guerrero", la siguiente entrega de la saga de Miles Vorkosigan, de Lois McMaster Bujold.

domingo, 2 de enero de 2022

Otro paréntesis: "Usted podría ser el siguiente"

Por tercera y espero que última vez interrumpo mi recorrido por algunas de las mejores novelas de los más relevantes escritores británicos de ciencia-ficción para dedicar unos minutos a una entrada absolutamente personal. Y es que, como ya anticipé hace unas semanas cuando celebré haber superado las doscientas mil páginas vistas, hace unos días ha visto la luz mi segunda novela de ciencia-ficción: "Usted podría ser el siguiente". Otro pequeño hito en mi trayectoria profesional que quería compartir con los seguidores de este humilde blog.

Cuando hace poco más de un año dediqué una entrada a mi primera novela ("Nueve años"), hablé de una inquietud latente que tras más de treinta años de aficionado me había llevado finalmente a adentrarme como autor en este maravilloso género. Ahora no puedo hablar de inquietud, sino de gratitud. Gratitud a todos, familiares y amigos, pero también desconocidos, que leyeron con entusiasmo esa novela y, con sus valoraciones, comentarios y palabras de aliento, me animaron a escribir otra novela. Por eso la dedicatoria que abre "Usted podría ser el siguiente" es para todos ellos. Sin su ánimo, sin su apoyo, "Nueve años" habría quedado como un intento solitario por hacer algo más en la vida.

Así que poco después de comenzar a recibir los primeros elogios de mis allegados, revisé mis notas sobre potenciales argumentos y, tras pulir el que más me seducía, emprendí el siempre incierto camino de escribir una nueva novela. Una de las premisas fue evitar cualquier tipo de continuación o de relación con "Nueve años". Como saben quienes siguen este blog, no tengo nada en contra de las sagas, y de hecho varias personas me habían comentado que estaría interesante saber qué había sido de Emily 362 en su vida adulta, pero preferí seguir explorándome a mí mismo por otros caminos. Y en lugar de escribir un diario, en primera persona, escribir una novela en tercera persona. Y en lugar de una sola línea argumental, que tuviera varias que se entrecruzaran cuando fuera necesario. Y en lugar de expandirla a lo largo de nueve largos años, concentrarla en apenas unas cuantas semanas. Es decir, un cambio de registro radical. Aunque lógicamente, sin perder mi incipiente personalidad como escritor, ni los temas que más me fascinan e inquietan dentro de la literatura de ciencia-ficción.

La escritura marchó a buen ritmo, aunque como de costumbre sólo me pude dedicar a ella durante los fines de semana y días de vacaciones, y para el mes de julio ya había completado una primera versión. David, uno de mis mejores amigos, que según sus palabras había disfrutado de "Nueve años", se ofreció para revisar esa versión inicial y complementarla con detalles que pudieran mejorarla. Pocas semanas después volví a leer su versión mejorada, y tras unos cambios mínimos, y alguna sugerencia de última hora de mi esposa, que volvió a emitir un juicio favorable sobre mi creación, consideré que la novela estaba lista para ser publicada. No estaba en absoluto descontento de la experiencia de la auto-publicación en "Kindle direct publishing" de Amazon, pero como había pasado relativamente poco tiempo desde que había publicado "Nueve años", y por lo tanto no sentía la urgencia por volver a publicar, después de registrarla la envié a varias editoriales, a ver si recibía alguna contestación.

Por suerte, esta vez recibí respuesta de dos editoriales. Opté por la que primero me había contactado. Y durante finales de septiembre y octubre desde Seleer revisaron, corrigieron y maquetaron mi manuscrito, y crearon una portada mucho mejor que la que yo había sido capaz de elaborar para "Nueve años". Días más tarde, la novela ya estaba a la venta en Amazon y en tiendas físicas como La Casa de Troya en Madrid, o las Librerías Agapea, con tienda en muchas ciudades de España. Misión cumplida.

No me parece oportuno desvelar aquí el argumento de la novela. Como el título intenta sugerir, creo que es algo que nos podría suceder a cualquiera en un futuro no muy lejano, y por eso aparte de entretener al lector he tratado de hacerle reflexionar sobre las consecuencias que podrían tener algunos avances tecnológicos que son ya casi realidades. No sé si lo habré logrado; al igual que comenté cuando hablé de "Nueve años", es mucho más fácil revisar las creaciones ajenas que encontrarle defectos a las propias. En cualquier caso, si he conseguido que la novela funcione razonablemente a ese doble nivel, me habré dado por más que satisfecho. Y si no, pues definitivamente habré matado ese gusanillo que desde hacía años me empujaba a rellenar las páginas en blanco de ese persistente fichero Word cada vez que disponía de unos días libres. Porque debo reconocer que ahora mismo no estoy escribiendo nada, sólo dejando rondar algunas ideas por mi cabeza, por si en un futuro me animo a escribir una tercera novela. Algo que no tengo en absoluto decidido, y que afortunadamente mi economía no necesita (por ahora).

Por si después de estos párrafos aún tienen interés en conocer "Usted podría ser el siguiente", aquí les dejo el enlace. Espero que sea de su agrado.

miércoles, 23 de diciembre de 2020

Un paréntesis: "Nueve años"

Interrumpo en esta oportunidad mi revisión de muchas de las mejores novelas traducidas al español de las escritoras de ciencia-ficción más relevantes, para dar cabida a una entrada mucho más personal. Voy a hablarles de "Nueve años", mi primera novela, que acaba de ser publicada. Un pequeño hito a nivel personal que quería compartir con muchos de los seguidores de este humilde blog.

Más que de una ambición satisfecha, en mi caso podríamos hablar de una inquietud latente. Lector empedernido de ciencia-ficción y "bloguero" durante prácticamente una década, en el fondo de mi cabeza siempre estuvo darle una oportunidad a mi vena creativa dentro del género. Pero no fue algo que me obsesionara, y por mucho tiempo fue sólo una idea más en mi mente, aparcada a la espera de encontrar el "momento adecuado". Que además de por una situación familiar estable, pasaba por crear una historia que pudiera merecer la pena ser contada, algo que lógicamente no surge de la nada. Así, durante años simplemente fui acumulando muchas notas sobre potenciales argumentos, hasta que en noviembre de 2018 una madrugada me desperté, y me di cuenta de que la historia que acababa de soñar entroncaba y complementaba una de esas ideas. Así que la anoté, y a finales de 2018, en plenas vacaciones de Navidad, me puse manos a la obra.

Tras escribir un borrador con los acontecimientos esenciales de cada capítulo, durante los últimos días de asueto tuve tiempo de redactar los tres primeros. Pero una vez volví a mi jornada laboral de lunes a viernes, la continuación de la escritura tuvo que esperar a los fines de semana. Un ejercicio de memoria y de fuerza de voluntad nada sencillo, por la dificultad de mantener intactos el estilo y los pequeños detalles dedicando sólo unas cuantas horas cada siete días. Aunque afortunadamente el borrador me ayudó mucho, y casi cada fin de semana conseguía completar un nuevo capítulo. Si bien tuve que acelerar al final, ya que quería que el libro fuera el regalo a mi mujer por nuestro décimo aniversario de boda, y la fecha se echaba encima. Pero con alguna que otra noche corta conseguí terminar a tiempo esa primera versión.

Mi mujer era una buena piedra de toque para valorar mi obra, pues ni conoce ni aprecia en demasía el genéro de la ciencia-ficción, y tiene la confianza suficiente para hacerme ver todos los fallos y errores. Pero el caso es que le gustó mucho (tanto que es el libro que más rápidamente se ha leído nunca, algo que me honra), y salvo unos pocos detalles apenas me sugirió modificaciones. Una vez hechas, llegó justo la oportunidad de presentarla al Premio Minotauro, el más importante en lengua española del género. Y así lo hice, aun cuando ello implicara no poder divulgar la novela por ningún otro medio durante más de un año, hasta que el premio se fallara.

Durante esos meses solamente uno de mis mejores amigos, español residente en Texas que vino a España de visita, tuvo la oportunidad de leer la novela, darme sus comentarios y correcciones, que incorporé al manuscrito, y animarme a publicarla. Así hasta julio de este año, cuando el Premio se falló... y como pueden deducir (o saber si siguen el prestigioso galardón), no gané. La verdad es que tampoco supuso una decepción, pues habían sido más de cuatrocientas las novelas presentadas, con lo que la probabilidad de ser seleccionada había sido desde el principio muy baja. A cambio, recuperaba la libertad de hacer lo que quisiera con el manuscrito. Así que lo envié a dos de las editoriales más interesantes en España que publican obras del género (no diré sus nombres), y quedé a la espera de una respuesta. Pero los meses pasan, y las ganas de dar a conocer mi trabajo han vencido finalmente a esa espera de una respusta que podría no recibir nunca. Por lo cual hace unos días la publiqué en Amazon, gracias a su "Kindle direct publishing", un estupendo canal para autores noveles sin editor como yo.

En realidad las dificultades de un escritor novel para publicar son tan habituales que no me han sorprendido. De hecho, ahora puedo entender mejor a tantos y tantos autores que tuvieron y tienen dificultades para que sus obras vean la luz. En mi caso, además, en ningún momento me planteé crear una obra "a la moda" en cuanto a temática o público de referencia: simplemente di rienda suelta a mi creatividad. Y resultó que lo que me apetecía crear era una distopía. Que es uno de los subgéneros más importantes de la literatura de ciencia-ficción, y al que curiosamente aún no he dedicado un monográfico. Quería que mi novela permitiera múltiples y profundas especulaciones personales y sociales, y la distopía me pareció el enfoque adecuado. Pero también quería que funcionara a distintos niveles, y por eso traté de presentar las sociedades del siglo XXII con una historia que tuviera intriga, tensión, e incluso aventura. Además, que la protagonista fuera una niña me permitiría revisar desde distintos ángulos ese femenismo que tanto preside no ya nuestra sociedad, sino buena parte de la literatura de ciencia-ficción contemporánea.

Acostumbrado como estoy a reseñar y opinar sobre las creaciones literarias de otros, ahora más que nunca me doy cuenta de lo complicado que es valorar las creaciones propias. Sólo puedo decir que me siento satisfecho con el resultado de tantas horas, y que si a algún otro lector le agrada o al menos le mueve a reflexión, me daré por doblemente satisfecho. Como es obvio, al publicarla únicamente en formato ebook y a un precio simbólico, el crematístico no es uno de mis fines. Como tampoco lo es ser el inicio de una carrera literaria; simplemente me dejaré llevar y si alguna vez tengo una buena historia y ganas, volveré a escribir, y si no... ya habré hecho dos de las tres cosas que se supone todos debemos hacer una vez en la vida, ¿no?

Por si después de estos párrafos aún tienen interés en conocer "Nueve años", el enlace.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Los premios Nébula: la década de los ochenta

Con esta entrada comienzo mi revisión de los Premios Nébula en la década de los ochenta, la tercera década de existencia de los galardones de más prestigio de la literatura de ciencia-ficción en mi humilde opinión. Tengo sentimientos encontrados respecto a esta década. Porque por una parte fue la década en la que descubrí el maravilloso mundo de la literatura de ciencia-ficción (nací en 1973). Pero por otra es la década que menos interesante me parece desde el punto de vista literario desde que se crearon estos premios.

Aún recuerdo que fue en agosto de 1988 cuando, fuertemente influenciado por las novelas de Jules Verne que llevaba unos años disfrutando, me animé a leer "La máquina del tiempo" de Herbert George Wells por primera vez. Una novela que, por mi corta edad, no terminé de entender ni de disfrutar, pero que me caló por lo fascinante de su propuesta (por cierto que la volvería a leer unos pocos años más tarde). Aunque mayor fue el impacto que supuso leer en septiembre de 1990 los relatos cortos de "La edad de Oro" de Isaac Asimov, tan amenos y con unos prólogos tan cautivadores. El impacto de ambas lecturas fue tal que, treinta años después, aún sigo leyendo más ciencia-ficción que cualquier otro tipo de literatura, y por eso guardo un gran cariño a los ochenta.

Por otra parte, la década de los ochenta fue la década en la que se produjo la explosión definitiva del subgénero de la fantasía, que como ya he comentado en otras ocasiones me parece el hermano pequeño de la ciencia-ficción, más fácil de escribir y mucho menos interesante. De hecho, Gene Wolfe, el reconocido autor de novelas de fantasía, fue el autor que más nominaciones a los premios Nébula obtuvo a lo largo de la década. Una década que también vio el surgimiento del cyberpunk, otro subgénero para mí poco interesante por barroco y más centrado en la forma que en el fondo, y cuyos principales valedores fueron William Gibson y Bruce Sterling. Incluso los grandes nombres que se consolidaron dentro de la versión más clásica del género en la década de los ochenta, como Orson Scott Card (cuya foto ilustra la presente entrada) o David Brin, me parece que se sitúan literiariamente hablando un escalón por debajo de los escritores de referencia de otras décadas, desde Robert Silverberg a Arthur C. Clarke, pasando por Frederik Pohl o Ursula K. LeGuin.

Por eso la lista de selección de novelas galardonadas o nominadas a los Premios Nébula en los años ochenta es sensiblemente inferior a la de otras décadas. Aquí la tienen:

1981:
Ganadora:
"Cronopaisaje" - Gregory Benford
Nominada:
"Pájaro burlón" - Walter Tevis

1982:
Ganadora:
"La garra del conciliador" - Gene Wolfe
Nominada:
"Radix" - A. A. Attanasio

1983:
Ganadora:
"Sólo un enemigo: el tiempo" - Michael Bishop
Nominadas:
"Los límites de la Fundación" - Isaac Asimov
"La transmigración de Timothy Archer" - Philip K. Dick

1984:
Ganadora:
"Marea estelar" - David Brin

1985:
Ganadora:
"Neuromante" - William Gibson
Nominadas:
"La fusión de mentes" - Jack Dann
"Los árboles integrales" - Larry Niven

1986:
Ganadora:
"El juego de Ender" - Orson Scott Card
Nominada:
"El cartero" - David Brin

1987:
Ganadora:
"La voz de los muertos" - Orson Scott Card
Nominada:
"El cuento de la criada" - Margaret Atwood

1988:
Ganadora:
"La mujer que caía" - Pat Murphy
Nominada:
"La fragua de Dios" - Greg Bear

1989:
Ganadora:
"En caída libre" - Lois McMaster Bujold
Nominada:
"Las torres del olvido" - George Turner

1990:
Ganadora:
"El color de la guerra" - Elizabeth Ann Scarborough
Nominada:
"La nave de un millón de años" - Poul Anderson

Como quizá puedan deducir, para mí lo mejor que sucedió en la década de los ochenta, como los premios Nébula supieron reconocer gracias a varias nominaciones, fue el excepcional nivel que alcanzó, sin hacer ruido ni requerir colecciones especializadas, el subgénero de las distopías, con novelas tan recomendables como "Pájaro burlón" de Walter Tevis o "Las torres del olvido" de George Turner. Sin olvidar, por supuesto, que en su última década de vida Isaac Asimov regresara a la ciencia-ficción a tiempo casi completo. Es cierto que sólo una de sus novelas de esta década ("Los límites de la Fundación") fue nominada a los Premios Nébula, pero para mí habrían merecido mejor suerte alguna otra de las novelas con las que expandió la saga de la Fundación (en particular la excepcional "Preludio a la Fundación"), e incluso alguna de las novelas con las que hizo crecer la saga de los Robots (como "Robots e Imperio").

Sin más dilación, les emplazo a mi próxima entrada para reseñar aquellas novelas de la lista de novelas de los ochenta que aún no hayan tenido una entrada independiente en este humilde blog.

lunes, 6 de junio de 2016

Rumbo a Bizancio (1985). Robert Silverberg

Continúo reseñando los principales libros disponibles de mi escritor de ciencia-ficción favorito, Robert Silverberg. Con "Rumbo a Bizancio" el estadounidense retornó a la ciencia-ficción tras prácticamente una década. No es que durante ese periodo no publicara nada, pero si que se centró en escribir fantasía netamente comercial y dejó de lado el género por el que será recordado. De hecho, su retorno podríamos calificarlo de "tímido", porque lo que entregó fue una novela corta de apenas cien páginas (con un tipo de letra bastante grande). Que no obstante fue saludada con entusiasmo por sus colegas de profesión, ya que se alzó con el Premio Nébula de 1985 en su categoría. A pesar de la cual me parece una obra un tanto menor dentro de su producción: es cierto que "Rumbo a Bizancio" es Silverberg en estado puro, pero dada su reducida extensión, no tiene espacio material para extraer lo máximo del atractivo marco escénico creado. Y al final da la impresión de ser poco más que una novela romántica bien ambientada.

Silverberg nos sitúa en el siglo cincuenta, cuando un puñado de humanos inmortales utilizan su avanzada tecnología para reconstruir las cinco grandes ciudades del pasado de la Tierra en su época de máximo esplendor, poblándolas de seres temporales artificiales construidos por robots, y utilizándolas como centros turísticos para ciudadanos ricos que no tienen nada mejor que hacer que mantenerse al día con sus círculos sociales mientras exploran las calles de cada nueva ciudad. En este ingenioso marco Silverberg sitúa a su protagonista, Charles Philips, un personaje agradable, arrancado sin previo aviso de su Nueva York en 1984 y depositado en tan lejano futuro. Junto con su compañera y guía Gioia, Philips va saltando de una ciudad a otra mientras intenta gradualmente asimilar el choque cultural derivado de tan inmenso cambio y encontrarse a sí mismo en su nueva situación.

Es una pena que Silverberg no logre sacar todo el partido a esta propuesta, porque el recorrido planteado es, además de fascinante y muy meritorio desde un punto de vista de recreación literaria, adecuado para el ya conocido viaje iniciático que propone para su protagonista. Otros aciertos claros son el ambiente de las ciudades, que está muy bien recreado, los personajes principales, bien caracterizados, y la realidad de la vida en el siglo cincuenta, que conforme se va desvelando logra mantener cierto interés del lector. Pero la novela adolece desde el comienzo de un motor argumental que la dinamice, y sostenerla sólo mediante la ambientación y la habilidad narrativa resulta un tanto insuficiente.

Así, conforme va avanzando la lectura (no hay capítulos diferenciados) y se acerca el final, se va viendo que no queda espacio para la aventura, para profundizar en los contactos con los hombres de los siglos dieciséis y veinticinco, para averiguar algo sobre quiénes están al mando de este mundo del futuro, para dedicarle más atención al elemento científico... Con lo cual al final sólo permanecen las (jugosas) reflexiones sobre la vida y la realidad propias de Silverberg, y el mensaje sobre el triunfo del amor... demasiado poco para un escritor tan capaz como el estadounidense. En suma, una sensación parecida a la que en su momento tuve al terminar la lectura de "Alas nocturnas": la ambientación y la caracterización son imprescindibles, pero para escribir una gran novela en mi opinión es necesario algo más.

A modo de curiosidad señalar que, dada la dificultad para vender obras de esta extensión en el mercado español, esta novela se publicó conjuntamente con "Bailando en el aire", de Nancy Kress, la reputada autora de la Trilogía de los Insomnes (que ya reseñé en este mismo blog), y que espero reseñar aquí cuando haya oportunidad para ello.

domingo, 19 de mayo de 2013

Los relatos en la literatura de ciencia-ficción

En los casi dos años de trayectoria de este humilde blog apenas he dedicado atención al relato como forma de narración. Y es que el peso de la novela en toda la literatura es desde hace casi 200 años inmenso, hasta el extremo de que los términos libro y novela se han convertido en sinónimos. Incluso en el género de la ciencia-ficción. Y empleo el adverbio incluso a propósito, porque conviene recordar que la ciencia-ficción surgió casi exclusivamente bajo la forma narrativa de relatos: durante los años 20 y 30 del siglo pasado aparecieron en los E.E.U.U. las primeras revistas de ciencia-ficción, cuyo contenido era en esencia relatos de los autores que empezaban a labrarse un nombre en el género. Hugo Gernsback (del cual los premios Hugo toman su nombre) fundó en 1926 Amazing Stories, y en esa revista publicaron su primer relato autores tan determinantes para el género como Isaac Asimov, Ursula K. LeGuin o Thomas Disch. Menos de cuatro años después surgió Astounding Science-Fiction, que bajo la dirección del legendario John W. Campbell cambió la orientación del género, eliminando su vertiente pulp y exigiendo el respeto por la vertiente científica. Y el resto es ya es parte de la historia de este maravilloso género.

A partir de los años 40 y sobre todo de los 50 la novela empezó a competir con el relato como forma de narración del género. Pero probablemente a causa de esta evolución histórica, durante las décadas siguientes se siguió considerando al relato el vehículo más adecuado para extraer lo mejor del género: la facilidad para crear y ambientar una breve viñeta de lo que puede depararnos el futuro, y la posibilidad de dar a dicha viñeta una reflexión aplicable a nuestra sociedad actual, parecía inalcanzable para el formato novelado, con unas mayores restricciones en cuanto a elaboración de una trama, caracterización de unos personajes, justificación del componente científico, etc. No faltaban, además, los escritores que habían cultivado el relato con asiduidad, por lo que abundaban las historias de reconocido prestigio.

Sin embargo, en los últimos 30 años el influjo de la novela se ha hecho irresistible, y el relato ha quedado arrinconado como una forma de expresión menor, algo así como un laboratorio donde los escritores noveles puedan perfeccionar sus habilidades, o un entretenimiento para escritores consagrados que necesitan oxigenarse entre novela y novela. Con lo cual muchos de los actuales aficionados al género apenas han tenido contacto alguno con los relatos. Y las propias revistas de ciencia-ficción han tenido que recurrir cada vez más frecuentemente a presentar en sus páginas novelas serializadas por capítulos, previamente a su publicación "oficial" en "tapa dura".

Comparto hasta cierto punto este arrinconamiento del relato por las mayores posibilidades creativas de la novela, que para mí son innegables. Hasta el punto de que ninguno de los relatos que he leído jamás me ha satisfecho, por ejemplo, al mismo nivel que cualquiera de los títulos de mi lista de novelas personalísimamente favoritas. Sin embargo, me parece que el buen aficionado al género no debe renunciar de antemano a conocer siquiera someramente algunos de los relatos que han conformado la historia del mismo. Es cierto que intentar acercarse al relato es más complicado, por la ingente cantidad de obras publicadas y la dificultad de encontrar entre ellas aquellas tendencias o corrientes que más puedan ser de nuestro gusto. Algunos optan por iniciarse recurriendo a recopilaciones de relatos de sus autores predilectos (caso por ejemplo de Isaac Asimov o Philip K. Dick); otros por antologías con un eje o temática común, y muchas veces elaboradas por un antologista de prestigio (por ejemplo Robert Silverberg u Orson Scott Card).

En mi caso voy a optar por una tercera vía para intentar descubrir al lector en español lo que pueden dar de sí los relatos de ciencia-ficción: voy a revisar en mis próximas tres entradas las "Visiones peligrosas" de Harlan Ellison. Que es posiblemente la recopilación de relatos más famosa de la historia del género. Y que además no fue una antología al uso, sino una recopilación de relatos que nunca antes habían sido publicados, y que Ellison seleccionó para formar parte de esta antología bajo criterios muy específicos. Debo anticiparles que no todos los relatos de "Visiones peligrosas" rayan a la misma altura, pero sí que hay un número suficiente de relatos reseñables para intentar atraer a algunos lectores al ámbito de los relatos. O al menos es lo que yo pienso, así que les espero en mi próxima entrada.

"Huérfanos de la Tierra" (2022). Adrian Tchaikovsky

Con la presente entrada voy a rematar definitivamente mi segundo recorrido por las mejores sagas disponibles para el lector de ciencia-ficc...

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