domingo, 9 de marzo de 2014

Robots e Imperio (1985). Isaac Asimov

Con la entrada de hoy concluyo la reseña de la saga de las novelas de los robots de Isaac Asimov. No sólo eso, concluyo la reseña de todas las novelas de sus tres sagas principales. Asimov sigue siendo uno de mis escritores favoritos y me parece injusto que una parte de la crítica le dé la espalda por su supuestamente baja "calidad literaria" (como si escribir novelas disfrutables, ingeniosas y equilibradas de principio a fin fueran características de los malos escritores). Y de hecho la novela que hoy me ocupa, "Robots e imperio", es con la que Asimov cohesionó sus tres sagas, dando lugar a una única historia del futuro que cubre miles y miles de año del devenir de la humanidad. Lo que ya de por sí haría recomendable su lectura. Pero es que además la novela es una brillante conclusión de la saga de los robots, y en mi opinión la mejor de esta segunda época (y quizá de sus cuatro entregas, en dura pugna con "El sol desnudo").

Ahora bien, debo señalar que por tratarse de una novela de su "segunda época", y como ya he explicado en otras entradas, eso implica una mayor morosidad verbal y cierta desaceleración de los acontecimientos. Posiblemente por eso el comienzo es lo más débil de la novela: en lugar de estar concentradas en unos cuantos años, en "Robots e imperio" han transcurrido 200 años desde "Los robots del amanecer", por lo que Asimov intenta explicar las nuevas situaciones que se han generado en ese tiempo, y para ello tiene que recurrir en varias ocasiones a retrocesos temporales que dificultan un tanto el normal desarrollo de la lectura. Al menos sirven para de esa manera encontrarnos con Elijah Baley, el detectiva protagonista de las tres primeras entregas, durante unas páginas. Porque en su ausencia de Baley las pesquisas detectivescas recaen en dos robots: el sempiterno Daneel Oliwav y el ya conocido Giskard Reventlov. Limitadas por las tres leyes de la robótica y la nueva "ley cero" propuesta por Asimov en esta segunda época, sus investigaciones resultan fascinantes.

Otros aciertos de esta novela son los siguientes: la variedad y calidad de los escenarios, un total de cuatro mundos diferentes (Aurora, Solaria, Baleymundo y Tierra), que dan lugar a las cinco partes de que consta la novela, y que no sólo confirman la habilidad de Asimov a la hora de estructurar sus obras, sino que, con sus rasgos distintivos y las sociedades que los habitan, consituyen por sí mismos un elemento de disfrute de la lectura; la evolución de las tres leyes de la robótica hasta llegar a la psicohistoria, la ciencia que sustenta toda la saga de la Fundación; la incorporación a la saga de nuevos y singulares personajes, que no repiten las personalidades de anteriores protagonistas (como Daneel Giskard Baley, descendiente directo de Elijah Baley, el joven Mandamus...); el excelente episodio del ataque en Solaria; el episodio del discurso, en el que Asimov exhibe su poderoso dominio del lenguaje; el cuidado del elemento científico; la natural evolución de los acontecimientos, que consigue anticipar la aparición del Imperio Galáctico (como el propio título indica, su siguiente saga en orden cronológico) y justificar la perdurabilidad en el tiempo de Daneel, protagonista absoluto de toda la historia futura de Asimov... Toda una serie de virtudes que confirman la gran capacidad como fabulador del Buen Doctor.

Por ponerle algún pero a la novela, quizá quepa reprocharle a Asimov que sus historia futura refleja en demasía la situación global del pasado siglo XX, y cierta tendencia a recrearse en exceso en algunos diálogos meramente analíticos de lo ocurrido en anteriores pasajes. Aunque a veces dichos diálogos sirven para una mejor comprensión de lo narrado por parte del lector.

Debo admitir que conforme avanzaba en la lectura y me aproximaba al final, temía que éste pudiera no estar a la altura del resto de la novela, por la trama tan compleja que Asimov había planteado, pero Asimov la resuelve con maestría, recurriendo, una vez más, al factor sorpresa. Y situando a propósito el final en el planeta Tierra, al igual que haría al año siguiente cuando cerró la saga de la Fundación con "Fundación y Tierra". Un reflejo más de que la novela está cuidada hasta el mínimo detalle, como toda esta estupenda saga que les recomiendo encarecidamente.

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