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domingo, 5 de marzo de 2023

El subgénero de las distopías en el siglo XX

Una vez completado mi recorrido por la literatura de ciencia-ficción en España a través de muchos de sus autores más representativos, ha llegado el momento de proponerles una nueva temática con la que poder enriquecer su conocimiento y tal vez aumentar su apreciación por este maravilloso género que es la literatura de ciencia-ficción. Tras varios debates internos conmigo mismo, he optado por prestar atención a uno de los subgéneros literarios más apreciados dentro del género, en especial por aquellos que reniegan de otros muchos subgéneros del mismo: las distopías. Y como de costumbre, lo voy a hacer fijándome más en las obras que le han dado forma que en reflexiones excesivas al respecto, por lo que en seguida les desvelaré la lista de las quince novelas que he escogido para ilustrar un subgénero tan relevante.

Por supuesto, para elaborar dicha lista de las mejores distopías me he retrotraído al albor del género, allá por los años veinte del siglo pasado. Y, en aras de ofrecer una panorámica lo más amplia posible, no me he limitado a la omnipresente literatura anglosajona, sino que he intentado completar la panorámica con novelas escritas en otras partes del mundo. El motivo es que, según la definición que nos ofrecer la R.A.E., la distopía es "una representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana". Así que el que esa sociedad futura tenga sus raíces en las sociedades en las que vivían sus escritores a la hora de representarla es de la mayor relevancia. Por idéntica razón, he intentando complementar la predominante visión masculina de esas sociedades futuras negativas con la de muchas mujeres que, aunque tal vez muchos de ustedes lo desconozcan, comenzaron a contribuir al subgénero hace ya más de ochenta años.

Para los más observadores, explico ahora por qué me he limitado al siglo XX. Una primera razón, quizá no la más convincente, es que el siglo XX fue, sobre todo durante su primera mitad, una de las épocas más negativamente convulsas de la historia de la humanidad, y las distopías desempeñaron en ese periodo un papel fundamental a la hora de exacerbar las posibles consecuencias futuras de lo que sus autores ya estaban viviendo, sirviendo como contrapeso ideológico e incluso como elementos de concienciación que limitaron el avance de esas sociedades tan dañosas. Y la segunda y quizá más comprensible es que, con el tránsito al siglo XXI, las distopías se han ido gradualmente ramificando en "micro-subgéneros" para adaptarse a los nuevos tiempos, al extremo incluso de surgir una literatura juvenil distópica. Ramificaciones que dificultaban la tarea de proporcionarles una lista cohesionada y consistente. Dicho de otra forma: para mí al menos, la DISTOPÍA (con mayúsculas) fue un subgénero inherente al siglo XX.

Aclarar asimismo que, como en monográficos precedentes, me he limitado a una única novela por escritor, y las iré recorriendo en orden cronológico. En aquellos casos en los que la novela, por alguna otra razón, ya haya aparecido reseñada con anterioridad en este humilde blog, simplemente añadiré el enlace a dicha entrada, pero no alteraré nada de lo que escribí al respecto en su momento. Puntualizar finalmente que, aunque muchas de estas novelas podrían formar parte de listas pertenecientes a otros subgéneros, para mí, y espero que también para la mayoría de ustedes, todas ellas son, por encima de cualquier otra consideración, novelas distópicas, con esas omnipresentes sociedades futuras negativas como auténticas protagonistas.

Sin más, aquí les ofrezco la lista:

1. Yevgueni Zamiatin - "Nosotros" (1924)
2. Aldous Huxley - "Un mundo feliz" (1932)
3. Karel Capek - "La guerra de las salamandras" (1936)
4. Ayn Rand - "Himno" (1938)
5. George Orwell - "1984" (1948)
6. Kurt Vonnegut - "La pianola" (1952)
7. Ray Bradbury - "Farenheit 451" (1953)
8. Harry Harrison - "Hagan sitio, hagan sitio" (1966)
9. William F. Nolan y George Clayton Johnson - "La fuga de Logan" (1967)
10. Ira Levin - "Un día perfecto" (1970)
11. Robert Silverberg - "El mundo interior" (1971)
12. Walter Tevis - "El pájaro burlón" (1980)
13. Margaret Atwood - "El cuento de la criada" (1985)
14. George Turner - "Las torres del olvido" (1987)
15. P.D. James - "Hijos de hombres" (1992)
16. Octavia E. Butler - "La parábola de los talentos" (1998)

A partir de este momento, espero que este recorrido por tantas sociedades negativas futuras que hoy les planteo no les afecte al ánimo, y sí les permita conocer mejor y disfrutar aún en mayor medida de este subgénero tan influyente en la literatura universal, como lo reflejan los retratos de los dos escritores que ilustran esta entrada y que seguramente muchos de ustedes hayan reconocido (Aldous Huxley y George Orwell). Así pues, les espero en mi siguiente entrada, para comenzar el recorrido con la primera gran novela distópica que se escribió: "Nosotros", del ruso Yevgueni Zamiatin.

jueves, 5 de agosto de 2021

1984 (1949). George Orwell

Una nueva entrada prosigo con mi recorrido en orden cronológico por los escritores británicos más representativos del género, a través de una de sus novelas más reconocidas. Avanzamos otros cinco años en el tiempo y llegamos a 1949, año en el que se publicó "1984", la obra más conocida de Eric Arthur Blair o, lo que es lo mismo, George Orwell. Que no fue en rigor un escritor de ciencia-ficción, pero que con esta distopía se adscribió indiscutiblemente en la temática del género. Más apreciada fuera del género que dentro, "1984" nos plantea un distópico universo totalitario que ha dejado conceptos tan indelebles en la cultura popular como el Gran Hermano (por cierto, una mala traducción de Big Brother, el hermano mayor omnipresente y vigilante que personifica la opresión del estado). En realidad lo mejor de la novela, y lo que más ha resistido el paso del tiempo, son sus componentes filosófica y conceptual, que siguen de plena actualidad. Literariamente no se puede en mi opinión sostener lo mismo, aunque el lector contemporáneo la podrá leer sin dificultad.

Estructurada en tres partes y fundada en otras tantas superpotencias (Oceanía, Eurasia y Asia Oriental), el libro se centra en Winston Smith, funcionario que trabaja en el "Ministerio de la Verdad" (cuyo cometido es reescribir la historia). A lo largo de los años Smith se va volviendo consciente de que los retoques de la historia en los que consiste su trabajo son sólo una parte de la gran farsa en la que se basa el "socialismo inglés" (o Ingsoc) que defiende su gobierno, y acaba descubriendo la falsedad intencionada de las informaciones procedentes del Partido Único. Como vemos, conceptos como la revisión de la historia, o el partido socialista único siguen en nuestros días de plena actualidad, y en eso radica el gran mérito de la novela: en anticipar el control del Estado sobre el individuo que seguramente los habitantes de la mayoría las naciones del planeta hemos sentido en uno u otro momento.

Para ello Orwell crea una gran cantidad de conceptos que refrendan ese control y que contribuyen a la riqueza especulativa de la novela: la neolengua (adaptación del idioma inglés que se habla en Oceanía y en la que se transforma el léxico para aumentar su capacidad de represión), la Policía del Pensamiento (inspirada en la NKVD y posteriormente KGB de la URSS), la habitación 101 (donde se ejercen las torturas más terroríficas), los proles (aquellos que no pertenecen al partido socialista y que son mantenidos en la miseria, pero a los que se les entretiene de diversas formas para preservarlos contentos y que sean incapaces de rebelarse), o el Ministerio de la Paz (que se esfuerza por que la contienda entre las tres superpotencias sea permanente...). Como vemos, un material especulativo de altísimo nivel y que por sí solo justifica la lectura de la novela.

Literariamente, en cambio, la obra no ha envejecido demasiado bien. En especial la segunda parte es claramente más floja que las demás, aparte de larga en exceso (es la de mayor número de capítulos). Por el contrario, la primera parte, en donde se describe la sociedad y la mayor parte de los elementos que la conforman, es la más notable y de mayor calado en el lector. La tercera abusa del horror y la represión (Orwell podría haber contado lo mismo de manera mucho más elegante, pero estaba ya gravemente enfermo de tuberculosis y se suele argumentar que esa negatividad está detrás del sensacionalismo innecesario de los capítulos finales). Si bien es cierto que en los mismos las ideas expuestas son coherentes, bien estructuradas y en su mayor parte inquietantemente realizables.

A pesar del gran número de ideas provocativas (como la semana del odio, la existencia de un comité destinado a organizar manifestaciones espontáneas, o la imposibilidad de que un miembro del Partido tenga tiempo libre), y de las excelentemente explicadas luchas geopolíticas, el año 1984 quedó atrás hace mucho tiempo y sabemos que no fue (afortunadamente) tan crudo como Orwell lo planteó. Y a la novela le sucede lo mismo: en su momento fue indudablemente un clásico, pero hace tiempo que desde mi punto de vista quedó superada. De hecho, precisamente en los años ochenta se publicaron varias distopías muy superiores especulativas y literariamente a la novela de Orwell, como "El pájaro burlón" de Walter Tevis o "Las torres del olvido", de George Turner. En todo caso, sigue siendo una lectura recomendable.

"Amos del Nospacio" (2024). Adrian Tchaikovsky

Con la presente entrada concluyo (incluso con los añadidos de última hora) mi segundo recorrido por las sagas más relevantes para el lector...

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