domingo, 5 de julio de 2026

"Estrategia de Salida" (2026). Martha Wells

La entrada que hoy les traigo es singular por un motivo que explicaré en seguida. En realidad, aún estoy con los "añadidos de última hora" a mi segundo recorrido por algunas de las mejores sagas disponibles para el lector de ciencia-ficción en español, el cual comencé hace ya más de dos años. Pero esta entrada en cuestión corresponde a una saga que dejé de reseñar hace un par de meses. Ahora bien, hay una buena razón para ello, y es que hace apenas un par de semanas se ha publicado la versión traducida a nuestro idioma de "Exit Strategy", la cuarta novela de la saga de los diarios de Matabot. "Estrategia de Salida" ha visto la luz gracias a Editorial Hidra, con una edición igual de cuidada que sus tres antecesoras. Y dada su corta extensión, ya he terminado su lectura hace unos días, por lo que procedo a reseñarla por aquí. Ya les adelanto que "Estrategia de Salida" es posiblemente la mejor de las cuatro novelas traducidas: una entrega que mantiene el estilo, la concisión y la intensidad de las anteriores, pero que cierra con solvencia el círculo argumental abierto en la primera entrega, sin por ello dejar de profundizar en la singular condición de matabot.

Lo que hace de esta novela la más redonda hasta ahora es que la trama no es sólo una serie de aventuras entretenidas de matabot con las que ir conociendo tanto a la SegUnidad hackeada como el peculiar futuro en el que se ambienta, sino que da sentido a lo narrado desde "Sistemas Críticos", cerrando el círculo que Wells abrió con la expedición de PreservaciónAux al planeta sin colonizar donde transcurría la primera novela. Porque aquí la escritora por fin retoma el conflicto entre GrayChris y PreservaciónAux, y nos hace saber que la líder de esta última (la Doctora Mensah) se halla retenida en la estación TranRollinHyfa, y que parte de sus compañeros de expedición han acudido a negociar su liberación. El vínculo establecido entre matabot y la doctora en la primera entrega es lo suficientemente fuerte como para que el protagonista de la saga se dirija hasta la estación y lidere la recuperación de Mensah. Al hacerlo, matabot se reencuentra con viejos conocidos como Ratthi, Pin-Lee y Gurathin, y más tarde con la propia Mensah, logrando así que los acontecimientos vayan más allá de un mero episodio de la serie.

De manera que el reenceuntro de matabot con Mensah, y las emociones que tal hecho despierta en el constructo, son igual de relevantes que los avatares mediante los que conseguirá rescatarla. Los cuales, por cierto, siguen resultando igual de amenos que en entregas anteriores (resulta difícil interrumpir la lectura), pero con el aliciente adicional de que permiten a matabot explorar como nunca antes su mundo interior, en un obstinado esfuerzo por comprender su verdadera naturaleza interior. Todo ello sin dejar de lado su característico sentido del humor, su cuestionamiento permanente del comportamiento humano, sus paréntesis continuos para aclarar o reforzar determinadas situaciones, y su ritmo trepidante en un marco escénico del que, poco a poco, vamos conociendo más detalles que lo vuelven más atractivo en su vastedad. Aparte de estas virtudes, debo resaltar también la fluidez absoluta con la que esta cuarta entrega se alinea con sus predecesoras, exhibiendo una continuidad estilística y literaria intachable. Además, los diálogos son quizá los más naturales de toda la saga hasta la fecha. Y hay varios capítulos en los que la acumulación de adversidades y la forma como matabot las va resolviendo son particularmente meritorios, apoyándose para ello en un elemento científico razonable y ágilmente presentado.

No obstante, como los seguidores de este blog saben, ninguna de las entregas de esta saga me parece que debería alcanzar la categoría de clásico, a causa de varios defectos comunes, que por desgracia también están presentes aquí. A saber: el exceso de paréntesis a los que debe recurrir la autora para explicar por qué determinadas acciones o situaciones tiene que ser de esa manera y no de otra (reflejo evidente de que Wells no ha sido capaz de introducir esas explicaciones con antelación y naturalidad); el esquematismo de los personajes secundatios (ni siquiera la recuperación de Ratthi, Pin-Lee y Gurathin le permite a la autora convencernos de que no son meras figuras de cartón piedra); las dificultades a la hora de describir entornos futuristas, naves, transbordadores, cubiertas, pasarelas, niveles y otros elementos siguen estando presentes (en especial, en el capítulo siete); la manera como Wells concibe utiliza conceptos como el código ejecutable y los cortafuegos, que se aleja de lo que los caracteriza en la informática actual; las vueltas y retruécanos a los que somete a los distintos sistemas de seguridad (estoy seguro de que ningún lector sería capaz de enumerarlos y distinguirlos); la cansina reiteración de menciones a las series que tanto entretienen a matabot; y el abuso de barbarismos innecesarios, que le restan elegancia a su prosa.

A cambio, Wells nos ofrece un desenlace extenso, previsible pero emocionante y satisfactorio, y tiene cuidado de dejarse espacio después no sólo para atar los inevitables cabos sueltos, sino también para jugar con el lector, haciéndole creer prmimero que matabot va a volver a dar la espantada como en la primera entrega, después que se va a terminar por definir como un humano aumentado que siente las mismas emociones que las personas reales, para finalmente no seguir ninguno de esos caminos, sino cerrar con un sugestivo cliffhanger en el que matabot deja de manifiesto que Mensah le importa como persona y, por tanto, se inclina por permanecer junto a ella para la siguiente entrega (la primera novela "larga" de la serie, que espero poder reseñarles por aquí dentro de unos meses).

"Estrategia de Salida" (2026). Martha Wells

La entrada que hoy les traigo es singular por un motivo que explicaré en seguida. En realidad, aún estoy con los "añadidos de última h...

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