lunes, 18 de mayo de 2026

"Nación de Marte. Parte 1" (2020). Brandon Q. Morris

Con la entrada de hoy prosigo con los "añadidos de última hora" a mi segundo recorrido por algunas de las sagas más relevantes para el lector de ciencia-ficción en español. Como muchos ya saben, por añadidos de última hora me refiero a esas sagas que no me había planteado reseñar cuando les propuse la lista de títulos hace ya dos años, pero que como el tiempo no se detiene, pues finalmente he podido leer a tiempo de traérselas por aquí. Así que hoy voy a reseñar la primera de las tres partes de las que consta la saga "Nación de Marte", del escritor alemán Matthias Matting (mucho más conocido por su pseudónimo de Brandon Q. Morris). Un escritor del que poco se analiza en un panorama literario que sigue férreamente dominado por la ciencia-ficción de procedencia anglosajona, pero que captó favorablemente mi atención gracias a su más que notable "Saga Luna Helada", la cual fui reseñando para ustedes en este mismo blog. Y que fue la razón por la que le di una oportunidad a esta segunda saga, si cabe aún de menor difusión que la anterior. Pese a lo cual, tras completar su lectura, me reafirmo en que nos hallamos ante un escritor solvente además de prolífico, y con un muy amplio bagaje en cuestiones científicas. Que afronta la "temática Marte" (la cual, por cierto, abordé a partir de muchas de sus obras principales hace unos años) con la clara intención de aportar un enfoque original, y que logra un resultado satisfactorio pero menos brillante que el de los mejores títulos de "Luna Helada".

Ese enfoque singular condiciona por completo la novela, y se convierte en una probablemente no deseada arma de doble filo, pues no sólo le aporta aciertos. Y es que el hecho de que poco después de que la primera expedición tripulada de la NASA haya llegado al Planeta Rojo aparezca en las proximidades de de la órbita marciana la nave del colectivo Marte para Todos (MpT), una iniciativa mucho más modesta a cargo de una serie de ciudadanos diversos organizados para fundar la primera colonia permanente de Marte, es algo tan inesperado como inverosímil. Y que, por lo tanto, aunque evidentemente le sirve a Morris para relatarnos durante la novela las desconfianzas, las colaboraciones y los conflictos entre ambos grupos, también genera una sensación de falta de realismo que choca con ese afán de rigor absoluto que caracteriza la producción literaria del alemán.

Un rigor que el autor vuelve a cimentar en esta saga en el elemento científico, el cual raya a gran altura tanto en la aplicación práctica de mucho de lo que conocemos actualmente sobre Marte como en el ingenio a la hora de ofrecer soluciones técnicas y tecnológicas a los problemas que van surgiendo en ambos grupos. Pero que, sin embargo, ocupa un discreto segundo plano frente a la relevancia que alcanzaba en su anterior saga, seguramente porque aquí le interesa más ahondar en las posibilidades que brinda Marte como hábitat a los humanos, y en las diferentes formas de explorarlas que ofrecen una cuidada expedición de la NASA sin intención de establecerse y un grupo de ciudadanos particulares que pretende comenzar allí una nueva vida. A cambio de esa menor preponderancia del elemento científico, Morris sale airoso de su apuesta por manejar un elenco mayor de personajes que en su anterior saga (y no todos ellos técnicos de primer nivel), logrando, por poner un ejemplo, un resultado mucho más satisfactorio que la Trilogía Marciana de Kim Stanley Robinson.

Otras virtudes de la novela son su estilo directo, sin apenas relleno (exceptuando algún breve capítulo algo más reiterativo hacia la mitad del libro), con una narración que logra ponernos rápidamente en situación a la vez que introduce los primeros elementos de suspense, y que concentra una gran cantidad de acontecimientos en menos de trescientas páginas y menos de tres meses de historia; varios episodios que son puro Morris, plenos de tensión y disfrute en un entorno cautivador (como la exitosa búsqueda de agua a cargo de Theo y Rebecca), o de habilidad para que sus personajes salgan airosos de situaciones límite (desde las vicisitudes para hacer aterrizar a la nave de MpT, hasta las técnicas que idea el cuarteto de la NASA para mejorar su producción de energía); la introducción de un tercer grupo, la expedición Spaceliner, con la obvia intención de dar más adelante una nueva vuelta de tuerca a la saga, lo que demuestra la consistencia argumental de la misma desde su comienzo; y un interesante apéndice técnico sobre Marte.

Pese a todo lo anterior, la novela no me parece del todo redonda por su falta de verosimilitud: además de lo ya comentado sobre la expedición MpT, en el desarrollo de la novela Morris introduce otro giro igual de determinante (el repentino silencio de la Tierra) incluso más inverosímil que el anterior. Y en el desenlace, un tercero (el destierro de Ewa, la líder de MpT), también difícil de defender frente a otras condenas más razonables como habrían sido la reclusión o la pena capital. Otros defectos, estos ya sí relativamente esperables para los que ya hemos leído antes a Morris, son el establecimiento de unas relaciones sentimentales demasiado obvias y no muy bien gestadas, un suspense en torno al ejecutor de los sabotajes que se desmorona demasiado pronto, y una maldad innata en la mayor parte de la expedición MpT que no termina de encajar con los planteamientos habitualmente positivos y optimistas de Morris.

Pese a su concepción como saga desde el mismo comienzo, es de agradecer que el desenalace no sea una mera interrupción de la narración, y que el documento que firman como colofón al mismo las expediciones de la NASA y de MpT funcione como el mejor punto de partida para poder llevar la saga a otra dimensión en las otras dos partes. Así que les emplazo a la reseña de las mismas, las cuales publicaré por aquí dentro de unos días.

"Nación de Marte. Parte 1" (2020). Brandon Q. Morris

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