domingo, 5 de febrero de 2017

En el día de hoy (1976). Jesús Torbado

Retomo con la presente entrada la reseña de las novelas que he seleccionado como representativas del subgénero de las ucronías, uno de los más interesantes dentro de la ciencia-ficción. Y lo hago con una novela muy especial: "En el día de hoy", del español Jesús Torbado. Por varias razones. La primera, por tratarse de un escritor que a buen seguro no se considerará a sí mismo un autor de ciencia-ficción. La segunda, por tratarse de una novela que no se publicó en el gueto de la ciencia-ficción, sino que vio la luz nada menos que como Premio Planeta (el mejor retribuido en lengua española, y de gran difusión) de 1976. Y la tercera por tratar del tema (o uno de los pocos temas) que posiblemente más interesen al lector en español, sea o no aficionado a la ciencia-ficción: una ucronía en la que la Guerra Civil la ganó el bando republicano. Quizá todas estas razones les hagan cuestionarse qué hace este título en este humilde blog. Pero lo cierto es que la novela encaja en mi selección tanto en lo relativo al rigor cuasi-científico (situaciones y personajes están presentados con la máxima verosimilitud histórica posible), como en el siempre necesario sentido de la maravilla (sabiamente logrado otorgando roles invertidos a vencedores y vencidos en el conflicto bélico). Y además, es la única novela de mi selección que se aleja de las temáticas habituales en las ucronías anglosajonas. Así que creo que lo correcto es hacerle un hueco junto a ellas y dedicar unos párrafos a reseñarla.

Porque además la trama es aún más sugestiva de lo que he explicado hasta ahora: efectivamente Torbado nos presenta una ucronía en la que los republicanos se consolidan en el poder justo tras el final de la Guerra Civil, pero en la que los nazis prosiguen su irrefrenable expansión por Europa, lo que permite a sus personajes interactuar con el fascismo italiano o el nazismo alemán. El problema es que Torbado no logra crear una auténtica novela con su introducción, su nudo y su desenlace. Aunque la obra se deja leer por la cantidad de personajes históricos que pueblan sus páginas y por la abundancia de "postales" sobre la vida en esta historia alternativa de 1939-1940.

Sin duda el primer punto fuerta de la novela es la recreación de un buen puñado de personajes históricos que mantienen sus rasgos físicos y de personalidad en esta historia alternativa. Con mención especial para Ernest Hemingway, quizá el más relevante de sus múltiples protagonistas, pero con abundantes episodios por los que desfilan Franco, Carrero Blanco, Indalecio Prieto, La Pasionaria, Besteiro, el general Salazar, Serrano Suñer, Alfonso XIII... incluso Adolf Hitler. Sus actos no son casi nunca demasiado relevantes ni llamativos, pero bastan para entretener al lector con su componente especulativa. Como lo hace el segundo gran acierto de la novela: la gran cantidad de escenas cotidianas en esta posguerra alternativa. Ambientadas sobre todo en un Madrid muy bien caracterizado y con rincones entrañables com el Florida o la Colmena, pero también en Roma, Berlín, Barcelona, La Habana... Reflejando las pequeñas vidas espartanas de la gente anónima, al tiempo que los centros de poder de la época.

Otros aciertos son los esfuerzos por justificar por qué la Guerra se decantó para el bando republicano (la batalla del Ebro), la minuciosidad y el afán de verosimilitud a la hora de mostrar el destino que siguió otro montón de personajes históricos tras el fin de la contienda, la vida de sacrificio y penurias que siguió siendo norma en la gente corriente a pesar de que los vencedores fueran otros, una propuesta muy sensata y hasta esperable, y la ausencia de una defensa clara de uno de los dos bandos (al fin y al cabo en cualquier guerra todos los bandos acaban perdiendo), lo que evita que lectores ideológicamente poco receptivos puedan rechazarla.

Pero todo esto queda eclipsado por la ausencia de una auténtica trama novelada. No es que no sucedan algunas cosas (sobre todo a nivel de política nacional e internacional: desde unas nuevas elecciones hasta la invasión alemana), pero el elenco de personajes principales (Aniceto, Alejo, Sim, Hemingway, Fabiani...) es más espectador de lo que sucede a su alrededor que auténtico protagonista de sus actos. Ninguno de ellos nos plantea un auténtico nudo que haya que desenlazar. Con lo cual no hay intriga, ni apenas acción, ni un auténtico final, sino una sucesión de capítulos sin hilazón clara y de interés muy variable.

Otros defectos de menor entidad que contribuyen a que mi impresión final sea sólo discreta son: el fracaso del autor a la hora de crear episodios realmente humorísticos o sarcásticos; escenas que no aportan absolutamente nada (baste recordar todas las páginas dedicadas a La Habana, o la visita de Franco a Argelés-sur-Mer); la aparición muy tardía de personajes para completar la novela (da la impresión de que Torbado se quedó atascado cerca del final y tuvo que recurrir a Fabiani y Ramón); y una estructuración muy poco clara, con partes no muy delimitadas por su contenido y de títulos a menudo confusos.

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