domingo, 11 de septiembre de 2016

El robot humano (1993). Isaac Asimov y Robert Silverberg

Por penúltima vez dedico una entrada a reseñar los principales libros disponibles en español de mi escritor de ciencia-ficción favorito, el estadounidense Robert Silverberg. Voy a reseñar a continuación "El robot humano", tercera y última de las novelizaciones que Silverberg acometió de tres de los mejores relatos cortos de Isaac Asimov. En esta ocasión el relato elegido fue "El hombre bicentenario", escrito en 1976 y galardonado con los premios Hugo y Nébula. Es decir, un inmejorable punto de partida, que sin embargo dio como resultado la más floja de las tres novelas fruto de esta colaboración. En mi opinión "El robot humano" es un trabajo correcto y agradable de leer, pero carente del calado que cabría esperar en estos dos escritores, y por tanto no forma parte de mi lista de sus obras absolutamente recomendables.

Aunque la novela posea muchas virtudes, al terminar la lectura no pude desprenderme de la sensación de haber leído una novela "hecha por encargo", porque toda ella parece presidida por una cierta falta de entusiasmo en su elaboración, pese a que en realidad no existan defectos de altura. Quizá sea una cierta falta de acción o de intensidad derivada de la trama que la sustenta, pero el caso es que esta percepción lastra la lectura.

Y eso que el planteamiento del libro, un robot tan anormalmente capacitado que termina por humanizarse, es tan interesante como plausible. Aunque su longevidad dificulta una interacción prolongada con los seres humanos que le rodean, estos personajes humanos se comportan con total naturalidad, siempre correctamente caracterizados para los cortos lapsos de tiempo en los que por fuerza aparecen. Además, como cabía esperar en una novela firmada por estos dos escritores, los acontecimientos se desarrollan de un modo razonable, sin episodios inverosímiles. De hecho, no faltan episodios emotivos con cada una de las muertes de las que es testigo Andrew: Sir, Little Miss, George...

Otro acierto notable es la reacción de US Robots and Mechanical Men y de la sociedad en general ante la evolución de los robots: las distintas fases por las que atraviesan (integración, rechazo, aceptación...) serán indudablemente un punto de referencia si estas cuestiones se plantean en siglos venideros. Particularmente trascendentes son las especulaciones sobre los rasgos que caracterizan exclusivamente a la especie humana. Y todo ello sin dejar de echar fugaces vistazos a la evolución de la sociedad humana en los próximos siglos (como por ejemplo el desarrollo de la luna y su talante más liberal).

No obstante, conforme se avanza en la lectura se ponen de manifiesto otras dos pegas considerables: la reiteración en el esquema de los distintos episodios (a saber: Andrew va alcanzando estados evolutivos cada vez mayores, y propios de los humanos, pero se siente insatisfecho con lo logrado y plantea una nueva evolución difícil de aceptar por su entorno); y la ausencia casi total de episodios de acción (esencialmente sólo cuando Andrew es amenazado en su intento por ir a la biblioteca). Un tercer punto discutible son los detalles del comportamiento del Andrew más evolucionado, que en mi opinión no se ajustan del todo a las Tres Reyes de la Robótica (por ejemplo las amenazas u órdenes dadas por Andrew).

De todos modos no quiero terminar sin reseñar otros logros que atesora la novela. En primer lugar, cómo la trama enlaza con lo narrado en la mítica antología de relatos "Yo, robot" (incluso con alusiones directas). En segundo lugar, las explicaciones biológicas que va introduciendo Silverberg durante la gradual evolución de Andrew, como cabe esperar en toda obra de ciencia-ficción. Y en tercer y último lugar, el final, no del todo esperable después de tanta evolución robótica, y a la vez un alegato en favor de la imperfección humana.

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