sábado, 6 de febrero de 2016

La torre de cristal (1970). Robert Silverberg

Una nueva entrada continúo reseñando los principales libros de ciencia-ficción de Robert Silverberg disponibles para el lector en español. Le toca en esta oportunidad a "La Torre de Cristal", que quizá sea una de las novelas menos conocidas de su quinquenio dorado. Injustamente, puesto que en mi opinión se trata de otra de sus obras a incluir en la categoría de "absolutamente recomendables". Una novela que no se adscribe claramente a ningún subgénero de la ciencia-ficción; más bien cabe hablar de un tour de force pleno de ingenio, que el talento de Silverberg y la inspiración de sus mejores años lleva a buen puerto.

Silverberg sitúa la novela en el siglo XXIII, periodo en el cual una humanidad tecnológicamente muy evolucionada recibe por vez primera una señal procedente del espacio exterior. Acontecimiento ante el cual el multimillonario y megalómano Simeon Krug pone en marcha su ambicioso proyecto de construcción de una inmensa torre en el Ártico con la que responder a dicha señal. Para ello cuenta con una raza de androides fabricada por él, una mano de obra barata y capaz de trabajar en condiciones extremas. Este planteamiento ya permite ver que la novela, a pesar de la casi inigualable concisión de Silverberg, funciona a muchos niveles: el sociológico, con unos androides que quieren lograr la igualdad con sus creadores, el religioso, ya que los androides veneran a Krug como su Creador, el emocional, con la desmedida ambición mostrada por Krug y la frustración que le generará...

Pero para mí el nivel más sorprendente en el que funciona esta excelente novela es el tecnológico, con un componente científico tan elaborado que en ocasiones parece más una novela de ciencia-ficción hard que cualquier otra cosa. Baste citar a modo de ejemplos la riqueza de la detección de la señal extraterrestre o el cuidadoso proyecto de construcción de la torre. Aunque al final, y gracias a su gran riqueza conceptual, las reflexiones de hondo calado y un tanto pesimistas sobre el ser humano y la preocupación por los personajes (humanos y androides) se imponen en la impronta que la novela deja en el lector tras su lectura.

Y es que aparición de los androides de Krug en la sociedad futura cambia completamente el mundo tal cual lo conocemos hoy. Y su madurez va acompañada de una veneración religiosa a un Krug idealizado que resulta tan sólida y compleja que aún no me explico cómo no se le había ocurrido antes a otros escritores. Junto a ello, un despliegue de medios impresionante: castas sociales claramente diferenciadas, el primer contacto con otros seres inteligentes, teletransportadores, la mayor obra jamás construida por el hombre, las localizaciones más inverosímiles, la perspectiva de los ricos de segunda generación, la sabia utilización de la primera o la tercera persona según el personaje en que se esté focalizando... Y por encima de todo la dupla que forman Simeon Klug y Thor Vigilante, creador y obra, dos personajes exhuberantes, polifacéticos, dignos de la mejor producción de Silverberg.

Por ponerle algún pero a esta novela, puedo mencionar que tal vez falte un poco de acción, y que al acabar la lectura dé la impresión de que Silverberg podía haber sacado más partido a tantos elementos como pone en juego. Es el precio a pagar por esa concisión de la que hacía gala en aquella época, en la que con tantas grandes novelas por año no le daba tiempo a que sobrara ni una coma, y el pensar en una continuación habría sido descabellado.

2 comentarios:

  1. Fantástica reseña ! Lo leí hace un par de años (aprovechando que estaba de saldo en Gigamesh) y me gustó mucho. Previamente había leído la novela Tiempo de cambios (del mismo autor) y, a pesar de no desagradarme, esta de "La torre de cristal" me gustó mucho más. Recuerdo especialmente lo ágil de su lectura y que me hizo reflexionar todo el tema de los androides y sus derechos en la sociedad que refleja el libro. No lo veremos pero algun día esto sucederá.
    A pesar de no ser un gran lector de ciencia ficción (he llegado aquí buscando si vale la pena seguir con la saga de Mundo Anillo, de la que me hecho con las dos primeras entregras aunque aún no las he leído) voy leyendo los "clássicos" y alguna que otra sopresa me llevo ! (normalmente agradable)

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    1. Gracias por tu comentario. Me alegro de que te haya gustado mi reseña.

      Sí que es una novela que da que pensar a muchos niveles, además de muy disfrutable. Aunque tengo que discrepar respecto a "Tiempo de cambios", que ya reseñé en este mismo blog y es mi novela favorita de Silverberg, aunque quizá requiera una lectura más pausada y reflexiva.

      Por cierto, que la saga de Mundo Anillo también está reseñada en su integridad en este mismo blog: la primera novela es imprescindible, la segunda aceptable, la tercera muy floja y la cuarta digna pero lejos de la original.

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