sábado, 4 de enero de 2014

La guerra de los mercaderes (1986). Frederik Pohl

Con la presente entrada paso a reseñar la saga de los mercaderes, del estadounidense Frederik Pohl. Se trata de una saga que no fue concebida como tal, puesto que durante más de treinta años la única novela de la misma fue "Mercaderes del espacio", escrita por Pohl en colaboración con Cyril M. Kornbluth en 1953. Al amparo del revival editorial que vivieron en los 80 muchos de los clásicos de la Edad de Oro (con la saga de la Fundación de Asimov a la cabeza), Pohl se animó a escribir una nueva novela ambientada en el mismo universo que los mercaderes. Esta vez en solitario, pues Kornbluth había fallecido en 1958. Así, la saga quedó definitivamente compuesta por:

"Mercaderes del espacio" (1954)
"La guerra de los mercaderes" (1986)

Dado que ya reseñé la excelente "Mercaderes del espacio" en este mismo blog como parte de mi lista de quince títulos personalísimamente favoritos, procedo hoy a reseñar "La guerra de los mercaderes". Que aun siendo una novela recomendable, queda lejos de la excelencia de su predecesora. Principalmente porque pierde el factor sorpresa de aquella, y lo reemplaza con una trama un tanto anodina hasta demasiado cerca del final. Podría pensarse que parte de esta menor calidad se debe a la ausencia de Kornbluth, pero no me atrevo a afirmarlo, puesto que Pohl editó entre los años 70 y 80 buena parte de lo mejor de su bibliografía.

Por la "pérdida del factor sorpresa" me refiero a que, al situar Pohl la secuela treinta y tantos años después de cuando terminó la primera novela, el panorama ultra-consumista de la Tierra (donde transcurre la mayor parte de la narración) ya es conocido para el lector. Es cierto que algunas situaciones son humorísticas, que la degradación de la calidad de vida para el conjunto de los ciudadanos está bien reflejada, y que el reemplazo de multitud de productos por su sucedáneo comercial continúan siendo una metáfora desgraciadamente no demasiado alejada de nuestra sociedad. Y también es cierto que en esta oportunidad Pohl nos muestra cómo la humanidad (o mejor dicho, los conservaduristas) van abriéndose camino en el inhóspito Venus, y cómo el planeta se convierte en una fuerza reaccionaria frente a la todopoderosa publicidad terrestre. Pero no me parecen suficientes elementos para sostener la novela.

Porque argumentalmente hablando creo que faltan la continuidad y la riqueza de situaciones de la original. Escrita en primera persona por el protagonista absoluto (Tennison Tarb), su ultranegatividad hacia todo lo que provenga de Venus resulta un tanto infantil, al igual que su relación con Mitzi Ku, tan llena de altibajos y carente de verosimilitud que Tarb no llega a darse cuenta de su cambio de identidad hasta cerca del final, y encima Pohl la enreda más con una tardía petición de matrimonio, innecesaria para el desenlace. Por no hablar de la adicción de Tarb a la Moka-Koka, adquirida de un modo forzado, de presencia redundante en la novela y que, como el lector intuye, no va a terminar siendo un gran impedimento para Tarb.

Así, cuando parece que todo va a reducirse a las continuas ascensiones y caídas de Tarb en pasajes brillantes algunos, reiterativos otros, Pohl desvela el factor sorpresa por el que no se atrevió a construir una trama más sólida: la ofensiva venusiana a través de personajes estratégicamente infiltrados. Una ofensiva que, aunque reveladora, llega un poco tarde y resulta por momentos apresurada. Si bien le permite a Pohl construir un final relativamente coherente, y sobre todo argumentar la reflexión más importante que propone en esta novela (adicionalmente a todas las presentadas en "Mercaderes del espacio"): que la equidistancia entre los postulados venusianos y terrestres sería lo mejor para el conjunto de la población.

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