martes, 25 de diciembre de 2012

Serpiente del sueño (1978). Vonda N. McIntyre

Mi siguiente título en mi lista de novelas decepcionante es la obra más famosa de Vonda N. McIntyre. Un libro que recibió los mayores galardones del género (Premios Hugo y Nébula), reconocimientos que, para ser sincero, no termino de entender más que por el bajo nivel de las otras novelas finalistas (la cosecha de 1978 no fue particularmente fecunda para el género). Voy a intentar explicar por qué se trata en mi opinión de una lectura prescindible.

Basada en un relato de la misma autora ya galardonado con el Nébula en 1973, "Serpiente del sueño" narra el periplo de una sanadora (que se llama a sí misma Serpiente, pues utiliza animales alterados genéticamente para sus curaciones), por un escenario postapocalíptico desvastado, en el que apenas sobreviven muestras de la antigua ciencia. Un punto de partida interesante y adecuado a la expansión feminista que vivió el género a raíz de los éxitos cosechados por Ursula K. LeGuin en los primero 70, como lo evidencia que la mayoría de las figuras de autoridad que aparecen en las novelas son femeninas.

Por eso, sabedor de que ese enfoque feminista podía poner en riesgo el componente científico de la trama, durante los primeros capítulos esperé ávidamente la aportación de la ciencia a la novela. En vano, no existe: "Serpiente del sueño" es solamente una novela de ficción, con lo que para mí su inclusión en el género es más que cuestionable. Pero es que además a lo largo del libro ni siquiera pude establecer cuestiones tan elementales como el lugar de desarrollo, la época en la que acontecía, ni mucho menos una sinopsis que de manera más o menos satisfactoria explicara cómo se había llegado a la "situación actual". Este tipo de carencias pueden ser admisibles en un relato como el que dio origen a esta novela, pero no en una obra de esta extensión, puesto que así toda la narración se simplifica muchísimo y la profundidad de la trama se resiente. De hecho, al terminar la narración apenas somos conscientes de la existencia de unos alienígenas y de un pretérito cataclismo nuclear.

Así pues, conforme avanzaban los capítulos sin satisfacer estas cuestiones, me resigné a leer una novela de aventuras más o menos bien llevada. Pero ni eso. La trama es deslavazada, como lo prueba la existencia de abundantes personajes irrelevantes para la acción y de cabos sueltos (a modo de ejemplo: ¿cuál es la razón de ser de Gabriel o Jesse?). Además, en ningún momento se aprecia un objetivo claro en las peripecias de serpiente; las páginas se pasan por pura inercia, y ello conlleva que el desenlace deje indiferente.

Por otra parte, el estilo literario es un tanto irregular, a veces académico en exceso y otras innecesariamente vulgar. Y para terminar de rematar la situación, cuando termina la lectura el lector no encuentra una moraleja, una conclusión, ni tan siquiera una idea que le haya permitido reflexionar. Con lo cual estamos ante una novela que a duras penas cumple con su cometido de entretener, muy alejada por tanto de la literatura de ideas a la que supuestamente pertenece.

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