domingo, 16 de septiembre de 2012

Mutante (1953). Henry Kuttner

Comienzo mi lista de novelas decepcionantes con "Mutante", la obra más conocida del estadounidense Henry Kuttner. Que en realidad no es una novela, sino un fix-up de relatos cortos que tras haber sido publicados individualmente, fueron recopilados a causa de sus protagonistas comunes (unos humanos con poderes telepáticos nacidos después de la Gran Explosión) en 1953. Probablemente esta estructura en forma de relatos no del todo cohesionados afectara a mi impresión, pero a pesar de que durante décadas fue considerado poco menos que un hito en este campo, para mí su lectura fue decepcionante. Aunque con matices.

El comienzo no puede ser más desalentador para el lector: las primeras páginas del primer relato son enormemente confusas, de baja calidad literaria y has caóticas. Tanto, que cuesta un gran esfuerzo situarse en la narración. Si éste logra superar esta grave dificultad, se pondrán de manifiesto los graves defectos del libro: la superficialidad de los personajes, la premura con la que se tratan todos los temas expuestos, la existencia de demasiados aspectos poco menos que incomprensibles (los duelos, los Marginados, la Gran Explosión...). Pero, sobre todo (aunque afortunadamente no en todos los relatos) la ausencia de un auténtico hilo narrativo, suplentada por una serie de situaciones de interacción casi aleatoria.

No obstante, esta obra también ofrece algunos aspectos positivos. Y es que la estructura de fix-up probablemente sea la más idónea para ofrecer una evolución comprensible de la telepatía en el ser humano. A ello contribuye decisivamente el que los acontecimientos de cada relato formen parte integrante del siguiente. También debo reseñar algunas interesantes reflexiones sobre la problemática de los mutantes: su propia comunidad, su aislamiento de los "no Calvos" y las posibilidades que ofrece su mutación. Y valorar en su justa medida cierta visión sesgada y desconfiada de la sociedad del futuro.

Analizando individualmente cada relato también encontraremos notables diferencias. Si obviamos el tremendamente flojo primer relato, comprobaremos que el segundo remonta el vuelo al ofrecer una problemática incuestionable como es la eliminación de los tres paranoides. El tercero vuelve a ser en mi opinión deslabazado e inconexo. En el curto sigue habiendo lagunas. Pero es el quinto es el único que realmente responde a las expectativas, al olvidarse de complejas yuxtaposiciones de distintas situaciones y limitarse a un único hilo conductor con el suficiente interés. Aunque indudablemente ya es demasiado tarde para mejorar la impresión global del libro.

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