domingo, 14 de abril de 2013

El torreón del cosmonauta (2000). Ken MacLeod

El siguiente título dentro de mi lista de novelas decepcionantes es "El Torreón del Cosmonauta". Cuando debutó hace cerca de dos décadas, el británico Ken MacLeod se presentaba como un tercer miembro de pleno derecho de la nueva hornada de escritores británicos capitaneada por Stephen Baxter y Iain M. Banks. Me imagino que bajo esa premisa la colección Solaris Ficción de La Factoría de Ideas se animó a editar en el año 2.002 esta novela, su más conocida y reputada hasta entonces. Desgraciadamente lo que me encontré distaba mucho de esas expectativas: un escritor limitado técnicamente que nos presenta dos líneas narrativas: una "actual", confusa y fría, y otra futura, también confusa y sólo ligeramente más interesante.

El texto de la contraportada de la edición de la Factoría de Ideas influye negativamente en esas expectativas (y no sólo por su cuestionable nominación a los premios Hugo): sus referencias a una sociedad comunista y a las intrigas tecnológicas parecen anticipar una novela con un considerable contenido distópico, a la vez que llena de aventuras. Pero ya desde el fantasioso prólogo (ni releyéndolo tras completar la lectura le veo necesidad o sentido) el lector se encuentra algo completamente diferente: una sociedad futura (de la que la contraportada nada había dicho), con una clara reminiscencia medieval, también confusa en cuanto a los planetas y ciudades que la constituyen y a su jerarquía, e incluso ambigua respecto al rol de los seres que la habitan (humanos, saurios, gigantes, kraken, ¿dioses?). En suma, un panorama radicalmente diferente del previsto.

Mantener la atención en dos líneas narrativas aparentemente independientes y que convergen poco a poco requiere más talento que la obviedad de repetir los mismos apellidos en ambas. Y desgraciadamente MacLeod carece de ese don, por mucho que nos intente engañar recurriendo a la primera persona para la línea del siglo XXI y a la tercera para la futura. Además, el comienzo es muy lento, y el escritor fracasa a la hora de poner en situación al lector en un plazo razonable, impidiéndole así disfrutar aunque sea mínimamente de la lectura hasta casi la mitad de la novela. Con el agravante, además, de que le irrita una y otra vez con su nocivo hábito de interrumpir cualquier diálogo de más de dos frases para proporcionar minuciosos detalles descriptivos que nada aportan. Y con un lenguaje que en ocasiones peca del abuso de adjetivos inconcebibles y en otras de un lenguaje soez, repleto de vulgarismos innecesarios.

Otros aspectos que en nada favorecieron mi impresión final son la recurrente referencia a conceptos y tecnicismos que se suponen de rabiosa actualidad (muy en la línea cyberpunk) pero que es fácil notar que el escritor no domina; la ausencia casi absoluta de cualquier reflexión sobre la condición humana, la vida en general, incluso la filosofía de la sociedad futura o la política de la sociedad comunista "contemporánea"; y un desenlace precipitado, en el que cuando por fin el lector piensa que comienza a entender qué está pasando, se saca de la manga muy forzadamente que toda la intriga planteada ha sido poco más que una pantomina.

Y entre tantas taras, ¿algo bueno que reseñar? Bueno, si el lector pone de su parte y no cede a la tentación de abandonar la lectura, se topará con un par de capítulos entretenidos (el viaje desde Nevada al asteroide y desde Kyohvic a Ciudad Saurio Uno), e intentará corroborar la previsible forma en la que ambas líneas narrativas convergen al final. Eso sí, para desesperarse por el injustificable mutismo sobre los saurios, el porqué de la repentina importancia de los primeros tripulantes , o los ingenuos y repetitivos triángulos amorosos Gregor-Lydia-Elizabeth, Math-Jadey-Camila.

Al concluir la lectura descubrí que "El Torreón del Cosmonauta" pasó a conformar con los años la primera parte de una serie denominada "The engines of light". Serie que no me he animado a seguir leyendo, teniendo en cuenta todos los aspectos negativos ya reseñados. Y probablemente no fui el único lector que decidió lo mismo, pues las siguientes novelas de la serie permanecen aún inéditas en español.

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