jueves, 29 de marzo de 2012

Viaje alucinante (1966). Isaac Asimov



Posiblemente esta pueda ser la novela más controvertida de las que he reseñado hasta ahora en mi lista de 15 libros personalísimamente favoritos. El motivo no es otro que casi ningún crítico incluye esta obra entre las mejores de Isaac Asimov. Lo cual no es de extrañar, porque ni siquiera el Buen Doctor estaba totalmente satisfecho con ella, como dejó reflejado en sus "Memorias". Y es que no es una novela originalmente suya, sino una novelización a posteriori del guión que dio lugar a la película del mismo título, con guión original de Harry Kleiner, adaptado posteriormente por David Duncan.

Ahora bien, a la hora de seleccionarla he dejado al margen la consideeración sobre a quiénes debemos agradecerles esta obra: si la novela la firma Isaac Asimov, para mí es suficiente. Pues lo que realmente cuenta es el resultado: da la impresión de que la participación de tantas personas la ha magnificado hasta convertirla en una novela tan "alucinante" como su título declara.

Empezando por el argumento: Un científico soviético desertado a los Estados Unidos y especialista en la miniaturización de objetos es objeto de un intento de asesinato que lo reduce a un estado de coma. Esto motiva que por vez primera se aplique la miniaturización a seres humanos para a bordo del submarino Proteus viajar hasta su cerebro, encontrar y destruir la trombosis que amenaza con provocarle la muerte. Continuando por la elección de los personajes: un agente de la CIA, un piloto, dos científicos y una mujer, asistente de cirugía, que enriquece y aprovecha las ideas del argumento. Extendiéndose a la estructuración de los capítulos, que permite incluir de modo natural el elemento científico (y aprovechando, además, para enriquecer el marco escénico). Alcanzando a la secuencia de acontecimientos, con una acertadísima combinación de aventura y especulación. Culminando en el clímax final, resuelto con habilidad y brevedad. Y todo ello impregnado con la habituales virtudes del Buen Doctor: una prosa atrayente que dificulta la interrupción de la lectura, las elocuentes explicaciones técnicas, los espléndidos diálogos...

A mi modo de ver, escasean los defectos. Tal vez la profusión de personajes en las primeras páginas es difícil de asimilar, y algún que otro pasaje que más que una conversación requeriría una hilvanada narración.

En suma, una novela que demuestra todo lo que puede aportar la ciencia-ficción, si se trata con mesura e inteligencia una brillante idea inicial.

Y un último apunte: 21 años después Asimov publicó "Viaje alucinante II: Destino cerebro", que aunque abunda en la miniaturización no es una secuela de esta novela, sino un intento del Buen Doctor por elaborar una novela "enteramente suya" sobre el tema. Tal vez en su momento le dedique una entrada, pero por ahora baste reseñar que es sensiblemente inferior a la novela que les he presentado hoy, y no recomiendo leerla con las mismas expectativas.

domingo, 25 de marzo de 2012

Los tres estigmas de Palmer Eldritch (1964). Philip K. Dick K. Dick



En mi selección de 15 títulos esenciales ya incluí una novela de Philip K. Dick, uno de los escritores imprescindibles para entender el género. Se trataba de "Ubik", quizá una de sus dos o tres novelas más famosas. La que les presento hoy es también conocida, pero no suele mencionarse como uno de sus grandes clásicos. Sin embargo, en mi opinión es probablemente su novela más sólida. Por supuesto, llena de sus habituales cuestionamientos de la realidad y su obsesión por el uso de las drogas, pero al mismo tiempo comprensible, disfrutable y (hasta cierto punto) racionalmente aceptable hasta el mismo final.

Desde el comienzo me sorprendió esa coherencia: los primeros capítulos muestran que la Tierra en el siglo XXI es un lugar extremadamente cálido, regido por las Naciones Unidas y que ha colonizado todos los planetas y lunas habitables del Sistema Solar. La premisa de la que parte Dick es que la vida para muchos colonos es desalentadoramente monótona, de manera que la ONU debe imponer la colonización a los individuos. Y para que dicha colonización resulte más llevadera se les permite a los colonos el consumo de Can-Di, un alucinógeno ilegal que les permite "trasladarse" temporalmente al mundo de un personaje llamado Perky Pat. Obviamente hay lugar para las excentricidades de Dick ("precogs" que son contratados por las empresas para predecir las ventas de nuevos productos, psiquiatras en maletines portátiles...), pero los principales protagonistas (Barney Mayerson, el jefe de los precogs de Equipos P.P. en Nueva York y Leo Bulero, el CEO de Equipos P.P.), así como sus ocupaciones y sus motivaciones son razonablemente comprensibles.

Conforme avanza la lectura vemos cómo la lucha por la supremacía de Can-Di sobre la nueva droga Chew-Zi es lo que vertebra toda la trama, pero hay lugar para tratamientos de mejora cerebral (al que se somete Leo) y hasta para comparaciones con elementos religiosos.

El punto de inflexión lo marca el episodio de Leo atrapado en el satélite de Palmer Eldritch: es ahí cuando aparece claramente el cuestionamiento de la realidad y con él el componente inquietante de la trama. A partir de ese momento los acontecimientos se precipitan, en una sucesión de capas de realidad/irrealidad presentes/futuras altamente disfrutable. Para mi grata sorpresa Dick es capaz de desentrañarlas y darles una especie de justificación, muy de agradecer. Incluso es capaz de rematar la novela con un desenlace moralmente "positivo", en el que "los buenos ganan al malo", pero no sin antes explicarnos qué hay detrás de Eldritch y su supuesta "deidad". Y añadiendo unas páginas finales que podrían haber servido de base para una continuación que nunca llegó a escribir.

Indudablemente hay elementos difíciles de entender (el papel de los colonos en Marte, los episodios en los que Barney se ve e interactúa normalmente consigo mismo), o lo que es peor, de aceptar en una novela de ciencia-ficción (poltergeists, esencias no humanas bajo cuerpos de aspecto humano), mas con todo la novela no defrauda ni a los detractores del californiano. De hecho, desde este blog la recomiendo como primera lectura de todos aquellos que aún desconozcan y quieran adentrarse en el universo dickiano, por encima de "Ubik" o "El hombre en el castillo".

domingo, 18 de marzo de 2012

Estación de tránsito (1963). Clifford D. Simak



Nos encontramos ante otra de las novelas de esta lista que con seguridad forma parte de la lista de novelas personalísimamente favoritas de otros muchos aficionados al género. Premio Hugo de 1963, "Estación de tránsito" es la obra cumbre de Clifford D. Simak, un escritor estadounidense caracterizado por su ciencia-ficción humanista, ecologista, emotiva y optimista respecto al futuro de la humanidad. Valores menospreciados por algunos críticos que sin duda prefieren ignorar la dificultad de defender estos conceptos en un género tan tecnológico y especulativo como éste. Pero que la novela que les presento hoy demuestra que pueden incorporarse perfectamente al mismo.

De hecho, su protagonista absoluto es Enoch Wallace, a quien en apariencia podríamos confundir con un solitario granjero de una granja cualquiera en Wisconsin, pero que en realidad resulta ser un veterano de la guerra civil estadounidense a quien los alienígenas de una compleja civilización galáctica han otorgado el don de la inmortalidad, con el propósito de administrar una estación de tránsito para viajes interplanetarios. Wallace resulta ser durante un siglo el único ser humano que conoce la existencia de dichos alienígenas, hasta que las investigaciones del gobierno de los Estados Unidos ponen en peligro dicha estación.

Simak proporciona en esta novela una estupenda visión de la Humanidad en su conjunto, con una habilidad narrativa incontestable: pese a mostrarnos una civilización alienígena, al localizar la acción en el planeta Tierra logra no sólo un mayor realismo, sino también una mayor solidez psicológica y moral de sus personajes. Con lo cual la obra es a ratos, deliciosa; otras veces, poética; otras, detallista hasta en el elemento científico.

Quizá el único defecto en una novela tan redonda sea cierta falta de dramatismo en el tramo final y de consistencia en el desenlace, cuando llega el momento de desentrañar la ligazón entre las diferentes líneas narrativas. Pero indudablemente se trata de un libro que consigue eliminar una de las mayores dificultades de la ciencia-ficción: la superficialidad de los valores en beneficio de una mayor carga especulativa.

martes, 28 de febrero de 2012

A de Andrómeda (1962). Fred Hoyle & John Elliot



En una de las entradas previas de este mismo blog ya comenté que "La nube negra" es mi novela de ciencia-ficción favorita, y la que más parabienes ha recibido cada vez que se la he recomendado a un amigo. Por tanto no es de extrañar que entre mi lista de 15 títulos personalísimamente favoritos aparezca otra novela de Sir Fred Hoyle, esta vez escrita en colaboración con el productor televisivo John Ellot. Sin llegar a las excelencias de su clásico por antonomasia, "A de Andrómeda" es una excelente novela del físico británico: concisa, profunda, excitante y, más que nada, inteligente.

Bueno, en realidad debo aclarar que originalmente no fue concebida como una novela, sino como una serie de televisión emitida por la BBC en 1961. Y que aunque fue Hoyle quien concibió la idea general, la estructura de los diversos episodios y la omnipresente componente científica, fue John Elliot quien al parecer elaboró los diálogos y caracterizó los personajes. En cualquier caso, no puedo juzgar la calidad de la serie, pues por lo que tengo entendido las cintas fueron destruidas. Sí que parece ser que fue Elliot quien "novelizó" la serie mientras que ésta se estaba aún emitiendo, y que Hoyle se limitó a dar su consentimiento a la publicación del manuscrito final.

En todo caso el argumento de "A de Andrómeda" reincide en el tema del "primer contacto", que ya había tratado Hoyle en "La nube negra", pero en este caso desde un enfoque diferente: lo que en esta oportunidad detecta el grupo de científicos protagonistas no es directamente un ser alienígena inteligente, sino una señal de radio procedente de una galaxia distante que, una vez descifrada, contiene instrucciones para la construcción de un complejísimo computador. El cual, una vez construido, proporciona a su vez a los científicos instrucciones para construir al ser llamado Andrómeda.

Como este argumento ya anticipa, nos encontramos ante una novela que mantiene una atrayente sensación de "algo terrible está a punto de ocurrir" y en la que los acontecimientos suceden con naturalidad, a pesar de tratarse de un argumento rico y complejo. Es loable el esfuerzo de los escritores por mostrar tanto lo que los personajes hacen como lo que piensan, lo cual se hace claramente patente en las certeras conversaciones, a menudo con un deje afilado (con mención especial para las que mantiene John Fleming, el joven científico protagonista absoluto de la novela). El comienzo de la novela es directo, claro, y algunos capítulos tienen un desenlace tan vertiginoso que podrían pasar por el propio final de la misma. Con lo cual el disfrute está garantizado.

Otros aspectos favorables dignos de reseñar son el esfuerzo de los autores por explicar la situación política, las sorprendentes referencias científicas para una novela con medio siglo de antigüedad, el familiar "optimismo ingenuo" del inevitable Primer Ministro, la sabia dosis de elementos de suspense, el acertado trato de las relaciones de pareja entre John y Judy, e incluso el detalle de que en el original en inglés todos los capítulos comienzen con la letra "A", en consonancia con el título.

En cuanto a los defectos, cuestiones muy menores: la conocida obsesión de Hoyle por el conflicto entre científicos y gobierno, algunos acontecimientos de carácter político que no terminan de fluir con naturalidad, la no del todo explicada preocupación por la cuestión de "la defensa", y el comportamiento un tanto extraño de Fleming en los capítulos finales. Si bien eso no impide que el desenlace sea satisfactorio, bien planteado y con la habilidad suficiente como para mostrar al lector exigente el estado en el que quedan las distintas partes que confluyen en el mismo.

domingo, 5 de febrero de 2012

Cántico por San Leibowitz (1959). Walter M. Miller Jr.



Independientemente de que el título "santifique" o no a Leibowitz (en España está publicado de las dos maneras), nos encontramos ante una novela de ciencia-ficción de orientación profundamente religiosa, aunque en este caso, a diferencia de la anterior reseña de Blish, localizada en nuestra querida Tierra. Escrita como respuesta postapocalíptica a una hipotética guerra nuclear que se daba por segura a mediados del siglo pasado, la novela defiende el papel de las instituciones católicas como refugio de la cultura y el saber humanos: la orden de Leibowitz es una congregación cuyo propósito es reunir y rescatar los textos del saber que desaparecieron víctima de la violencia que acompañó al desaster original. Un panorama original y fuertemente atrayente.

La novela está estructurada en tres partes separadas en el tiempo, y esa estructuración, aunque constituye uno de los puntos fuertes de la novela, es también la causa de que el resultado sea "solamente brillante": la primera (Fiat Homo) es sencillamente excepcional, y la tercera (Fiat Voluntas Tua) raya prácticamente al mismo nivel. Sin embargo, en mi humilde opinión la segunda (Fiat Lux) es apreciablemente inferior, tanto en calidad como en disfrute. Intentaré exponer los motivos.

Virtudes comunes a la novela en su conjunto son el estupendo conocimiento y la correcta aplicación que hace Miller de los ritos cristianos: desde la curiosa manera de pronunciar sus votos, pasando por la santificación de Leibowitz, hasta el incuestionable dominio del latín; unos personajes de hondo calado (el hermano Francis en la primera parte y Zerchi en la tercera); la naturalidad con la que distintos personajes expresan su punto de vista; la sorprendente atención prestada al elemento científico (especialmente en la segunda parte, donde se narran unas sugerentes investigaciones); la maestría a la hora de escoger la palabra adecuada en cada momento; algunos pasajes realmente impactantes, como el viaje a Nueva Roma; la abundancia de capítulos de gran nivel (especialmente los primeros de la tercera parte y los últimos de la tercera); y en general la coherencia con la que se presentan las expectativas de vida de la época.

Como ya he anticipado, la mayoría de los defectos se concentran en la segunda parte: empezando por cierta lentitud en los primeros capítulos, siguiendo por una cantidad a veces excesiva de reflexiones y terminando por una situación en la que los movimientos de las distintas fuerzas no están muy claras: da la impresión de que el conflicto bélico es esencialmente una excusa para las reflexiones. De la tercera parte, lamentar también un exceso de elementos fantásticos. Y de la primera, pues prácticamente nada: hasta su desenlace es agradablemente inesperado.

En definitiva, todo un clásico del género, a contracorriente desde el mismo momento de su publicación, y sin embargo certero a la hora de tratar con seriedad temas tan controvertidos como la eutanasia, a la que dedica las páginas finales.

Una última nota: a título póstumo se publicó una novela relacionada con Cántico: "San Leibowitz y la mujer caballo salvaje". Dado que se ambienta en la misma época que la inferior segunda parte ya reseñada, hasta la fecha no me he animado a leerla. Pero es posible que pronto lo haga, así que tal vez le dedique una reseña en los próximos meses.

viernes, 27 de enero de 2012

Un caso de conciencia (1958). James Blish



James Blish es uno de los autores de la época dorada de la ciencia-ficción menos conocidos en España. Y su novela "Un caso de conciencia", premio Hugo de 1959, su novela más representativa. Una novela cuya calidad es, a mi modo de ver, superior a su capacidad de atrapar al lector. Aunque paradójicamente es una obra que vuelve periódicamente a la memoria años después de haberla leído, por su sentido de la trascendentalidad y por el papel que otorga a la religiosidad en la condición humana.

Se trata de una novela correctamente estructurada en dos partes, de las cuales la primera es una auténtica maravilla. De hecho, el primer capítulo de la misma es prácticamente perfecto: el autor logra poner al lector en situación (se precisa la época, el lugar de desarrollo, los personajes, la problemática y el tono general de la narración). Así, nos enteramos de que en el año 2049 un contingente humano de 4 exploradores liderado por el padre Ruiz-Sanchez (biólogo y religioso jesuita) está sopesando la posibilidad de establecer una base en el planeta Litina, un planeta escasamente tecnificado que se encuentra habitado por unos extraterrestres que carecen de fe, sentido del pecado y creencia en la vida después de la muerte. Como vemos, el campo para las especulaciones de gran calado está listo.

Y efectivamente, a lo largo del Libro Primero (originalmente publicado años antes como una novela corta) se ponen de manifiesto casi todas las virtudes esperadas. En primer lugar, la certera elección de los 4 exploradores, cuyas ocupaciones y personalidades, divergentes sin llegar a ser opuestas, dan lugar a acontecimientos y reflexiones de gran interés. En segundo lugar, los Litinos, poderosamente atrayentes por su perfección biológica y su complejo proceso evolutivo. En tercer lugar, el profundo conocimiento de Blish sobre numerosas corrientes religiosas y filosóficas ( el cual constituye sin duda uno de los pilares de la novela) y al que se opone sabiamente el pragmatismo y el afán de poder. En cuarto lugar, el inteligente uso de la ciencia tanto a la hora de crear un planeta con una Naturaleza coherente como en el propio desarollo de la trama (especialmente la química, la fisiología y la biología). Otros logros que también pueden aplicarse a la segunda parte son la introducción de diversas referencias históricas "reales" y el estilo, conciso sin dejar de ser cálido. Únicamente puede reprochársele a esta primera parte la gran complejidad y longitud de algunos capítulos (derivada de su tremenda carga especulativa), las cuales exigen un esfuerzo extra del lector.

El Libro Segundo gira en torno a la figura de Egtverchi, el litino nacido en la Tierra tras el retorno de la expedición. En esta segunda parte, aun sin perderse la mayoría de las virtudes reseñadas, su relevancia queda diluida por la aparición de ciertos defectos: formalmente, la excesiva longitud de determinadas frases y capítulos; narrativamente, una situación en la Tierra que pese a estar correctamente explicada no se dimensiona con la suficiente profundidad para que el lector llegue a aprehender toda la problemática que se relata; y literariamente, cierta precipitación en los acontecimientos y en el desenlace. A cambio, es de reseñar la meritoria prospección que hace el autor de la trascendencia de los medios de comunicación (que aún no tenían hace más de medio siglo). Estos defectos hacen que el disfrute de esta segunda parte sea inferior al de la primera.

El libro se cierra con un espléndido apéndice en el que se completan todos los detalles científicos de la novela. Y que confirma que estamos ante una obra especial, pensada para lectores que buscan algo más que entretenimiento y totalmente alejada de la idea de ciencia-ficción como pasatiempo intrascendente que tan arraigada está en ámbitos como el cine o los videojuegos.

domingo, 15 de enero de 2012

Mercaderes del espacio (1954). Frederik Pohl y Cyril M. Kornbluth




"Mercaderes del espacio" es una estupenda novela que se basa con una lucidez premonitoria en la primacía del capitalismo más salvaje, en la que el beneficio se antepone a cualquier otra consideración individual, moral, social o nacional. No sólo es un clásico incuestionable de la ciencia-ficción distópica, sino que me atrevo a afirmar que trasciende con brillantez ese subgénero al incorporar elementos de intriga y de aventura. Y con una frescura y un sentido de la actualidad sorprendentes.

Si bien es cierto que durante los primeros capítulos el lector puede tener la impresión de que Pohl y Kornbluth aún no tienen claro a dónde quieren llevar su novela, la elaboración de la campaña publicitaria para el Proyecto Venus, un proyecto de colonización realizable con los medios disponibles en esa época, y actúa como firme pilar de la narración. El encargado de dicho proyecto es Mitchell Courtenay, protagonista principal de una obra que cuida con mimo sus personajes. De hecho, los autores saben reflejar con acierto una de las grandes motivaciones del sexo masculino: el afán por consolidar una relación con una mujer determinada (Courtenay con Kathy). Aunque personalmente creo que a veces se echa en falta alguna descripción fisonómica de varios de ellos.

La sociedad descrita por los autores es indudablemente otro de los puntos fuertes de la novela. Una sociedad mercantilista hasta el extremo: desde la escasez de espacio físico que padecen incluso los estratos sociales más altos, pasando por los significativos certificados matrimoniales (con su periodicidad finita y su posibilidad de renovación), hasta la constatación de que el código moral implícito en la ciudadanía ha sido reemplazado por un atávico código comercial, todos los elementos presentados atrapan de manera inquietante al lector y lo fuerzan a cuestionarse la sociedad contemporánea en la que vive. El culmen de esta hipérbole mercantilista lo constituye la plantación Clorela, una estructura rígidamente organizada, rozando el límite de lo infrahumano, y sin embargo el lugar donde Courtenay se descubre plenamente como persona.

Ahora bien, la poderosa vertiente especulativa es sabiamente contrapesada por los ingredientes de misterio (baste citar la caja del aeropuerto de Washington, el atentado en cada de Courtenay, su secuestro en el museo...) y los episodios de aventura (en especial, las peripecias en la Atlántida), que refuerzan el disfrute de esta novela.

"Mercaderes" no adolece de muchos defectos. Tal vez el más grave sea el habitual en este tipo de novelas: hay tantos elementos en juego que a veces a Pohl y a Kornbluth se le van un poco de las manos. Además, algunos personajes no me acaban de convencer (Tauton, demasiado deteriorado y malévolo; O'Shea, cuyo deterioro físico no obedece a ningún fin; la torturadora Hedy, más aparente que efectiva). Y los capítulos finales resultan un tanto enrevesados para un fin tan concreto como situar a Courtenay al frente de la compañía.

Resaltar, para terminar, el mensaje final que envían los autores: los consistas (Asociación Conservacionista Mundial) pasan a tomar el mando de las operaciones. ¿Qué le parece, iban encaminados?

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Soy leyenda (1954). Richard Matheson



Comienzo esta selección de 15 títulos personalísimamente favoritos por la que es probablemente la novela más famosa de Richard Matheson: un arriesgado aunque bien resuelto intento de racionalizar el vampirismo, alejándolo del género de terror y acercándolo a la ciencia-ficción.

Desde mi punto de vista el mayor acierto de la novela sea la habilidad narrativa de la que hace gala Matheson: según transcurren los meses sabe acentuar las tensiones interiores de Richards Neville (el protagonista absoluto), sus arrebatos autodestructivos, su pavorosa desesperanza, su aceptación final de la situación... Y las acciones y medidas defensivas y de seguridad que toman confirman la sensación de coherencia narrativa que tan necesaria es en una novela de estas características. Sensación que el autor refuerza certeramente mediante los encuentros de Neville con otros seres vivos, primero el perro vagabundo y luego la enigmática Ruth.

Un aspecto muy positivo es que, en su intento de racionalización del vampirismo, el autor no eluda ni uno solo de los mitos y leyendas asociados al mismo. Para todos ellos ensaya justificaciones científicas más o menos plausibles, si bien personalmente me resulta difícil aceptar que el vampirismo pueda ser consecuencia de una epidemia bacteriológica.

Otros aciertos que no me gustaría pasar por alto son las frecuentes reflexiones, plenas de inteligencia, sobre el bien y el mal y su vinculación directa con los conceptos estadísticos de "lo mayoritario" y "lo minoritario", el personaje de Ben Cortman, un complemento perfecto de Neville con su tenacidad torturadora, y varios capítulos de gran impacto, como aquel en el que a Neville se le para el reloj y regresa a casa después de anochecer.

No hay muchos defectos que criticar, pero uno de ellos es relativamente grave: en mi opinión falta un elemento de intriga que haga vibrar al lector: éste conoce desde el principio el escenario presentado por Matheson, se acostumbra a él y asiste con relativa indiferencia al derrumbe final de la sociedad humana y al auge de los vampiros.

Otros defectos menores son que los flashbacks a los que recurre Matheson para relatarnos los padecimientos previos de Neville (con su mujer y su hija) y caracterizarlo más profundamente no se distinguen lo suficiente del tiempo ordinario de la narración, y que el abuso continuado del alcohol por parte de Neville llega a fatigar al lector.

Mencionar, para terminar, el dramático final, con la hasta cierto punto inesperada muerte de Neville, la cual sirve paradójicamente para que el autor extraiga conclusiones positivas sobre el establecimiento de un nuevo orden. Y un último comentario: por favor aléjense de la adaptación cinematográfica protagonizada hace unos años por Will Smith. Como suele suceder, la película traiciona injustificadamente la novela, convirtiéndola en una historia menor al peor estilo Hollywood.

sábado, 24 de diciembre de 2011

15 títulos personalísimamente favoritos

Al poco de iniciar este blog propuse una lista de 15 títulos esenciales que pudieran acercar, al lector ajeno al género, a una panorámica representativa y de calidad del mismo. Por supuesto, son títulos que recomendé porque además de representativos, su lectura me resultó sumamente placentera. Pero al seleccionarlos me "auto-impuse" una serie de criterios que hicieran la lista lo menos subjetiva posible.

Ahora propongo una nueva lista de 15 novelas bastante más personal. Es cierto que muchos de los títulos en mi lista de esenciales podrían formar parte de esta nueva lista. Pero ahora no me ha preocupado tanto la cobertura de distintos subgéneros, ni de novelas de distintos países, ni de más de 100 años de creación. No, la que sigue es sólo una serie de novelas cuya lectura me resultó gratificante, y que por tanto quiero dar a conocer en este blog, independientemente de que puedan ser incluso consideradas obras menores de sus respectivos autores. La única restricción que he mantenido es la de presentar una sola obra de cada autor, pues afortunadamente en la ciencia-ficción han abundado y abundan los escritores disfrutables.

La lista en cuestión, ordenada cronológicamente, es la siguiente:

1. Soy leyenda (1954). Richard Matheson
2. Mercaderes del espacio (1954). Frederik Pohl y C. M. Kornbluth
3. Un caso de conciencia (1958). James Blish
4. Cántico por San Leibowitz (1959). Walter M. Miller Jr.
5. A de Andrómeda (1962). Fred Hoyle & John Elliot
6. Estación de tránsito (1963). Clifford D. Simak
7. Los tres estigmas de Palmer Eldritch (1964). Philip K. Dick
8. Viaje alucinante (1966). Isaac Asimov
9. Las máscaras del tiempo (1968). Robert Silverberg
10. Mundo anillo (1970). Larry Niven
11. El mundo invertido. Christopher Priest (1974)
12. Homo plus (1976). Frederik Pohl
13. El mundo de Roche (1990). Robert L. Forward
14. Hijo del tiempo (1992). Isaac Asimov y Robert Silverberg
15. La odisea del mañana (1997). Charles Sheffield

Desde luego es una lista menos representativa del género que los títulos esenciales a los que aludía antes, pero sí más representativa de mis gustos. En próximas entradas las iré revisando, por orden cronológico.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Novelas relevantes pero inéditas en español




Ahora que estoy disfrutando con la lectura de la legendaria y sin embargo aún inédita en español "Cities in flight", del no menos insigne James Blish, una de las space opera más importantes de la historia del género a la que espero poder dedicar una entrada cuando termine su lectura, he pensado dedicar mi siguiente entrada a libros de ciencia-ficción que desgraciadamente aún no se han traducido a nuestro idioma, a ver si por un casual entre mis lectores se encuentra algún editor, y mis sugerencias le parecen acertadas.

Aparte de la ya citada obra de Blish, mi primera propuesta es "A for Anything" de Damon Knight. Miembro fundador de "The Futurians" (donde también se incluían Isaac Asimov y Frederik Pohl), estupendo editor y acerado crítico, es una pena que su obra sea totalmente desconocida en nuestro idioma. La novela en cuestión pasa por ser su mejor trabajo, y sería pues una buena forma de presentarlo en nuestro mercado.

Otra novela que echo en falta en su versión en español es "October the first is too late", de Sir Fred Hoyle. Cuando reseñe la "Nube negra" del propio Hoyle, ya indiqué que se trataba de mi novela favorita de ciencia-ficción de todos los tiempos. Pero es que su bibliografía cuenta con otros títulos apasionantes como "A de andrómeda", que sí está traducida y que espero poder reseñar algún día. Así que es una pena que otro de sus mejores clásicos permanezca aún inédito en español.

Mi siguiente sugerencia es "The new springtime", de Robert Silverberg. Es la segunda parte de una trilogía que comenzó el insigne escritor estadounidense a finales de los años 80, y de la que sí se tradujo la primera parte, "Al final del invierno", publicada por Miquel Barceló en su colección Nova Ciencia Ficción. Es cierto que Al final del invierno no es la mejor obra de su autor (cosa por otra parte imposible con tantas novelas inolvidables), ni tampoco tan escueta como sus obras más famosas. Pero con todo me parece una novela defendible, disfrutable y de una calidad por encima de la media, y aventuro a que no fuimos pocos quienes nos quedamos ganas de saber cómo continuaba la historia.

Mi siguiente propuesta es "Beloved son", de George Turner, el inolvidable autor de "Las Torres del olvido", la formisable distopía ya reseñada en este mismo blog. La visión que tiene ahora mismo el lector en español es que se trata de un autor de una única gran obra, al estilo de Daniel Keyes o Frank Herbert. Sin embargo, aunque es cierto que el escritor australiano inició su carrera a una edad muy tardía, no lo es menos que su producción merecería una mayor difusión en nuestro idioma, y la novela propuesta, por su temática, me parece la más adecuada para iniciar esa tarea.

Una propuesta de rabiosa actualidad es "Axis", la continuación de "Spin", del norteamericano Robert C. Wilson, una novela de apenas un lustro de antigüedad y que sin embargo en mi humilde opinión ya se ha ganado la condición de clásico, como puse de manifiesto cuando la reseñé en este mismo blog. Es posible que "Axis" no tenga la misma calidad que su antecesora, pues no cosechó los mismos premios, pero no es menos cierto que toda novela de Wilson tiene un nivel más que aceptable, así que es una pena que aún no la podamos disfrutar en nuestro idioma.

Y por concluir esta entrada con un ámbito tan relevante para la ciencia-ficción como los relatos cortos, sugiero la publicación en España de "Again, dangerous visions", compilación editada por el controvertido Harlan Ellison. Ya hace varias décadas que se publicó en España "Visiones peligrosas" (1967), con seguridad una de las compilaciones más importantes de la historia de la ciencia-ficción y a la que espero dedicar una entrada independiente cuando aborde el asunto de mis selecciones de relatos favoritas. Pues bien, un lustro después de la compilación original (en 1972), Ellison repitió fórmula (aquellas historias que ningún editor se atrevería a publicar) con un puñado de escritores prestigiosos. Desgraciadamente nunca hemos podido disfrutar del resultado en nuestro idioma, así que espero que este humilde foro pueda estimular la publicación completa de tan revolucionaria compilación.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Los premios de referencia en la ciencia ficción


Premio Nebula


Premio Hugo

.....Como cualquier otra manifestación artística, el género de la ciencia-ficción cuenta con diversos premios que se suelen entregar anualmente en diversas partes del mundo. Aunque lógicamente el predominio histórico de los EEUU en la creación de obras de ciencia-ficción provoca que sean los premios entregados en aquel país los de mayor relevancia internacional. Debo decir que en general soy bastante escéptico a los premios entregados por los estadounidenses en otros artes como el cine o la música contemporánea (entiéndase Oscars o Grammies), puesto que el afán comercial que los mueve dificulta en gran medida que puedan premiarse obras de calidad y/o innovadoras, por marginales o difíciles que puedan resultar para el público no especializado. Afortunadamente este recelo no aplica en la misma medida a los principales premios estadounidenses de ciencia-ficción, pues la selección y votación de los nominados se efectúa al año siguiente de la publicación de sus obras, es decir, el impacto comercial es en todo caso a posteriori, nunca a priori.

De la considerable variedad de premios relacionados con la ciencia-ficción que se entregan actualmente en EEUU (Locus, John W. Campbell Memorial, Philip K. Dick Memorial...), dos siguen predominando por encima del resto: los premios Hugo y los premios Nebula. Aunque ya los he citado a raiz de algunas reseñas en entradas anteriores, me propongo ahora hablar de ellos con un poco más de detalle. Antes que nada debo reseñar que ambos premios se entregan en muchas categorías (novela corta, relato, relato corto...), pero lógicamente es el premio a la novela el de mayor relevancia de los entregados. Y que ambos premios admiten no sólo obras de ciencia-ficción sino también de fantasía, pues como ya he citado en ambas ocasiones ambos géneros suelen ir de la mano en muchos ámbitos y son muchos los escritores que se dedican indistintamente a uno u otro género.

Los premios Hugo (denominados así en honor de Hugo Gernsback, creador del término ciencia-ficción) se entregan en el seno de la Convención Mundial de Ciencia-Ficción por un colectivo perteneciente al mismo y seleccionado previamente al que se denomina Sociedad Mundial de Ciencia-Ficción. Es, pues, uno de los premios más antiguos, y en parte eso explica que fueran tremendamente populares durante los años 60 y 70. Desde entonces poco a poco han perdido liderazgo, y en la actualidad se ven claramente influidos por otros premios que se entregan meses antes. De todas formas, su sola mención potencia las ventas de una obra premiada, pues el carácter de aficionados con gran conocimiento del género de la sociedad que los entrega es un excelente barómetro del potencial comercial de una obra. Por ello no debe extrañar que premiara a auténticos best-sellers del género de indiscutible calidad como "Dune", "La mano izquierda de la oscuridad" o "Spin", ya reseñadas en este blog. Pero precisamente esa vertiente comercial ha causado que, sobre todo en estos últimos tiempos se haya entregado a novelas evidentemente más flojas como "Al final del arco iris", de Vernor Vinge, de fantasía como "Paladín de almas" de Louis McMaster Bujold o "La reina de la nieve" de Joan D. Vinge, o de fantasía y flojas simultáneamente, como "Harry Potter y el cáliz de fuego", de J.K. Rowling. Con lo cual mi consejo es que sigan usando los premios Hugo como referencia, pero con cierta cautela si buscan algo más que entretenimiento.

Los otros grandes premios entregados anualmente en EEUU son los Premios Nebula, concedidos desde 1965 por la Asociación de Escritores de Ciencia-Ficción y Fantasía. En este caso son, pues, los propios escritores quienes premian sus obras favoritas del año anterior, lo que evidentemente provoca que la calidad literaria de estos premios sea en término medio superior a la de los premios Hugo, aunque ello pueda ir en contra (no siempre) de la comercialidad de los mismos. Por ello no debe sorprendernos que en su lista de novelas premiadas figuren auténticos clásicos del género ya reseñados (o a punto de serlo) en este mismo blog pero que sin embargo no se alzaron con el premio Hugo, como "Tiempo de cambios" u "Homo plus", de Frederik Pohl, pero sin eludir clásicos tan disfrutables como logrados, caso de "Dune" o "La mano izquierda de la oscuridad". También en los últimos tiempos han concedido una mayor relevancia al género fantástico, como corresponde al creciente impacto comercial de este género en todo el mundo, pero sin tener que lamentar premio alguno a la saga Harry Potter... Y es que en mi humilde opinión los premios Nebula son los más importantes del género, los que mejor reflejan cómo el género va evolucionando cada año, garantizando normalmente disfrute y calidad. Así que ya saben, si una obra ha recibido el premio Nebula, no duden en hacerse con ella, lo normal es que merezca la pena...

"Huérfanos de la Tierra" (2022). Adrian Tchaikovsky

Con la presente entrada voy a rematar definitivamente mi segundo recorrido por las mejores sagas disponibles para el lector de ciencia-ficc...

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