sábado, 29 de septiembre de 2012

Más que humano (1953). Theodore Sturgeon

Mi siguiente título en mi lista de novelas de novelas decepcionantes es la obra más famosa de unos de los autores clásicos del género, Theodore Sturgeon. Y es que aunque su lectura me resultó agradable la mayor parte del tiempo, debo reconocer que este clásico de los 50 me decepcionó. Me temo que su problema es que no ha envejecido muy bien.

Al igual que sucedió en mi reseña anterior (Mutante, de Henry Kuttner), una de las características que más claramente nos previene de su antigüedad es la estructura en forma de fix-up: 3 relatos (El idiota fabuloso, El bebé tiene 3 años, Moral) autocontenidos, pero enlazados sólo parcialmente, y de desigual calidad. Un formato típico de la Edad de Oro de la Ciencia-Ficción. Y con personajes no menos típicos: el "idiota" Lone, la niña con capacidades telequinéticas Janie, los mellizos con capacidades de teleportación Bonnie y Beanie, el bebé mongoloide que todo lo predice, el pillo Gerry Thompson, el demente Hip Barrows... Un elenco de seres marginales sobre el que resulta muy complicado cimentar con un mínimo de rigor la teoría del Homo Gestalt, al que Sturgeon propone como siguiente paso en la evolución de la humanidad. Una idea cuestionable y con un cierto aire infantil, si bien algunos elementos de la misma (la asociación simbiótica de individuos o el recurso a un nuevo código moral (el etos)) sí me parecen interesantes.

Otro punto en contra de la novela es su prosa, con frecuencia demasiado metáforica para seguir nítidamente los acontecimientos. En general, la obra rezuma un aroma de fábula costumbrista y de sucesos insuficientemente justificados (alucinaciones incluidas), más propia de una novela juvenil de fantasía. Probablemente lo único positivo de este enfoque es que la relación de Lodd con sus protectores consigue despertar en algunos pasajes la emotividad del lector, algo poco habitual en un género habitualmente frío. Además de por su emotividad, la lectura se sostiene por la inesperada aparición de algunos elementos científicos (incluido un generador de antigravedad) o por los amenos incidentes que surgen a raíz del traslado de los miembros del heterogéneo grupo a la casa de Alice Kew.

Sin duda la segunda parte, que fue la que primero vio la luz como relato independiente, es la más floja. Centrada excesivamente en las sesiones psiquiátricas un tanto forzadas de Gerry Thompson con Stern, resulta bastante insulsa. Además, la repentina muerte del aparente protagonista, Lone, acaba por descolocar al lector. Sólo al final de la misma una serie de hechos, en esta oportunidad bien urdidos y correctamente descritos, justifican esta segunda parte y dan sentido a la existencia de una tercera.

Lo primero que sorprende de esta tercera parte es el repentino protagonismo de Hip Barrows (como compañero de Janie) cuando apenas se había aludido a él en la primera parte. Además, en estos últimos capítulos el comportamiento de algunos personajes se modifica sin la justificación suficiente (piénsese en Janie o en Gerry). Al menos, el final optimista deja un regusto agradable, en la tradición de Clifford D. Simak, pero a costa de tantos altibajos y defectos inesperados que probablemente la lectura de la misma no merezca la pena. A pesar de lo que opine David Pringle...

domingo, 16 de septiembre de 2012

Mutante (1953). Henry Kuttner

Comienzo mi lista de novelas decepcionantes con "Mutante", la obra más conocida del estadounidense Henry Kuttner. Que en realidad no es una novela, sino un fix-up de relatos cortos que tras haber sido publicados individualmente, fueron recopilados a causa de sus protagonistas comunes (unos humanos con poderes telepáticos nacidos después de la Gran Explosión) en 1953. Probablemente esta estructura en forma de relatos no del todo cohesionados afectara a mi impresión, pero a pesar de que durante décadas fue considerado poco menos que un hito en este campo, para mí su lectura fue decepcionante. Aunque con matices.

El comienzo no puede ser más desalentador para el lector: las primeras páginas del primer relato son enormemente confusas, de baja calidad literaria y has caóticas. Tanto, que cuesta un gran esfuerzo situarse en la narración. Si éste logra superar esta grave dificultad, se pondrán de manifiesto los graves defectos del libro: la superficialidad de los personajes, la premura con la que se tratan todos los temas expuestos, la existencia de demasiados aspectos poco menos que incomprensibles (los duelos, los Marginados, la Gran Explosión...). Pero, sobre todo (aunque afortunadamente no en todos los relatos) la ausencia de un auténtico hilo narrativo, suplentada por una serie de situaciones de interacción casi aleatoria.

No obstante, esta obra también ofrece algunos aspectos positivos. Y es que la estructura de fix-up probablemente sea la más idónea para ofrecer una evolución comprensible de la telepatía en el ser humano. A ello contribuye decisivamente el que los acontecimientos de cada relato formen parte integrante del siguiente. También debo reseñar algunas interesantes reflexiones sobre la problemática de los mutantes: su propia comunidad, su aislamiento de los "no Calvos" y las posibilidades que ofrece su mutación. Y valorar en su justa medida cierta visión sesgada y desconfiada de la sociedad del futuro.

Analizando individualmente cada relato también encontraremos notables diferencias. Si obviamos el tremendamente flojo primer relato, comprobaremos que el segundo remonta el vuelo al ofrecer una problemática incuestionable como es la eliminación de los tres paranoides. El tercero vuelve a ser en mi opinión deslabazado e inconexo. En el curto sigue habiendo lagunas. Pero es el quinto es el único que realmente responde a las expectativas, al olvidarse de complejas yuxtaposiciones de distintas situaciones y limitarse a un único hilo conductor con el suficiente interés. Aunque indudablemente ya es demasiado tarde para mejorar la impresión global del libro.

domingo, 26 de agosto de 2012

15 novelas decepcionantes

Hace unas semanas uno de mis amigos lectores de este blog me apuntaba que, probablemente a consecuencia de mi pasión por la literatura de la ciencia-ficción, en las distintas entradas de este blog siempre transmitía una visión excesivamente optimista del género. Como si no existieran novelas mediocres, cuando no decepcionantes.

Más tarde reflexioné sobre su comentario y llegué a la conclusión de que, así como hasta ahora he intentado compartir con mis lectores las que en mi humilde opinión son obras excelentes del género, era también recomendable desaconsejar (o al menos prevenir) contra otras novelas del género. Y es que el tiempo de ocio siempre escasea, y es recomendable emplearlo de la mejor manera posible.

Con lo cual lo que les presento ahora es una selección de novelas que a mí personalmente me decepcionaron. Dado que hasta ahora he optado por listas de 15 títulos, he decidido respetar dicha cifra en esta lista. Así que a continuación las enumero, en orden cronológico como siempre:

1. Mutante (1953). Henry Kuttner
2. Más que humano (1953). Thedore Sturgeon
3. Robert A. Heinlein (1957). Puerta al verano
4. El mundo sumergido (1962). J. G. Ballard
5. Los ojos de Heisenberg (1966). Frank Herbert
6. El hijo del hombre (1971). Robert Silverberg
7. Serpiente del sueño (1978). Vonda N. McIntyre
8. Radix (1981). A. A. Attanasio
9. Neuromante (1984). William Gibson
10. El final de la Tierra (1988). Frederik Pohl y Jack Williamson
11. La máquina diferencial (1990). William Gibson & Bruce Sterling
12. El trono de mundo anillo (1996). Larry Niven
13. El torreón del cosmonauta (2000). Ken MacLeod
14. Al final del arco iris (2006). Vernor Vinge
15. Cielos reflejados (2008). David J. Williams

Supongo que a alguno de mis lectores les sorprenderá que varios de los escritores en esta lista ya han aparecido en mis listas de esenciales o de personalísimamente favoritos. Y es que, como dice el refrán, hasta el mejor escribano echa un borrón.

En las siguientes entradas las iré revisando una por una, explicando los motivos por los que me decepcionaron. Y como siempre, espero no ofender a nadie, que el arte de escribir es siempre complicado y digno de respeto.

sábado, 28 de julio de 2012

Más de 1.000 páginas vistas

La entrada de hoy es diferente, puesto que no trata de la ciencia-ficción, sino de este humilde blog. Y es que me parece que haber cruzado la frontera de las 1.000 páginas vistas es merecedor de una pequeña reseña. Debo reconocer que cuando hace tan sólo 12 meses me animé finalmente a compartir con los internautas una de mis pasiones (que no la única, pueden consultar mi perfil para descubrir otros blogs de otros tantos temas), no confiaba en absoluto en llegar a esta cifra apenas un año después, y menos aún cuando el blog trata de un ámbito tan minoritario como la ciencia-ficción.

Antes que nada, debo agradecer de antemano todas y cada una de las visitas. Mi especial agradecimiento a aquellos que han contribuido con sus comentarios, o que incluso han optado por seguir regularmente el blog. Espero poder seguir actualizándolo con regularidad, eso sí en la medida de mis posibilidades, puesto no deja de ser una afición al margen de mis obligaciones profesionales y familiares. Además, espero poder darle un enfoque más adecuado a los intereses y procedencia de mis lectores. De ahí surge la idea de revisar algunas estadísticas que he recogido.

En primer lugar, la estadística de páginas más visitadas. Que está encabezada por las cinco siguientes:

1) #5 La nube negra (1957). Fred Hoyle. 87 visitas.
2) #11 Huevo del dragón (1980). Robert L. Forward. 50 visitas.
3) Biblioteca de Ciencia Ficción Orbis. 40 visitas.
4) Mundo anillo (1970). Larry Niven. 34 visitas.
5) Viaje alucinante (1966). Isaac Asimov. 22 visitas.

Me enorgullece que la página más visitada sea precisamente la que dediqué a la reseña de mi novela de ciencia-ficción favorita, "La nube negra". Me alegra haber contribuido con mi granito de arena a la difusión y justa valoración de tan excepcional novela. También me alegra ver que la mejor obra de uno de mis escritores favoritos, Robert L. Forward, es la segunda más visitada. Por otra parte, me llama la atención que una revisión de una (excelente) colección que se publicó hace más de un cuarto de siglo sea la tercera más visitada. Y que la cuarta más visitada sea "Mundo anillo" me anima a escribir lo antes posible una reseña sobre las demás novelas que, aunque inferiores, forman parte de la saga del insigne Larry Niven. Por último, que el "Viaje alucinante" del Buen Doctor sea su entrada más leída me sugiere que dicha novela no recibe habitualmente por parte de los eruditos la suficiente atención dentro de su obra, una atención que desde mi punto de vista sí que merece.

Y en segundo lugar, la estadística de los países desde los que se han leído más entradas. Que está encabezada por los cinco siguientes:

1) España. 634 visitas.
2) Alemania. 93 visitas.
3) México. 64 visitas.
4) Estados Unidos. 43 visitas.
5) Rusia. 37 visitas.

Es lógico que la mayor parte de las visitas procedan de España, pues las obras y colecciones a las que hago referencia son españolas. Pero me ha sorprendido que más de un tercio de las visitas procedan de fuera de España. Eso me indica claramente que debo prestar más atención a lo que suceda más allá de los Pirineos, aunque obviamente sin convertir este blog en una página más de contenido y referencias anglosajonas, puesto que lo que del género llega a España es solamente una pequeña fracción. Pero quizá lo más llamativo de esta estadística sea que haya más de 100 visitas procedentes de países de lengua no ya no española, sino ni siquiera de raíces latinas. No sé si se debe al interés por el idioma español en Alemania o en Rusia, o que haya muchos españoles/hispanos expatriados en esos dos países, pero el caso es que este hecho me anima a incidir en la visión internacional del género.

En resumen, gracias a todos por la atención mostrada. Les prometo que para las próximas 1.000 visitas voy a intentar potenciar las reseñas de obras no tan bien cubiertas por los eruditos del género y al mismo tiempo a darle un carácter más internacional a mis opiniones y comentarios.

sábado, 21 de julio de 2012

¿Qué puede hacer el lector de ciencia-ficción para fomentar la difusión del género?

Pues sí, en esta entrada voy a tratar del proselitismo en la ciencia-ficción. Una actividad muy poco frecuente en este género literario, quizá menos que en cualquier otro. A veces pienso que al aficionado medio al género le gusta la sensación de disfrutar de un mundo fascinante pero al fin y al cabo minoritario, hasta cierto punto exclusivo. Pero para los que pensamos que la calidad de la ciencia-ficción de al menos el último medio siglo no tiene nada que envidiar a ningún otro género literario contemporáneo, el que la ciencia-ficción sea un gueto es algo que nos impide poder compartir nuestra afición favorita con la mayoría de la gente que nos rodea. Si queremos que esta situación cambie, debemos contribuir activamente a ello.

Empezando por una aclaración sobre el uso del término: la mayoría de las veces que se habla de ciencia-ficción en el lenguaje coloquial se alude a una situación tan utópica que ni siquiera en el escenario más favorable podría convertirse en realidad. Que es lo opuesto a lo que en mi opinión pretende mostrar la ciencia-ficción: una situación ficticia, es cierto, pero plausible y presentada con la mayor verosimilitud de que sea capaz el escritor, recurriendo para ello no sólo a la ayuda de las ciencias sino también a los límites que éstas marcan en su estado actual.

Siguiendo por el borrado de la imagen que el cine ha formado del género. Como con tantos otros ámbitos que han caído bajo su influencia, el cine ha trivializado la ciencia-ficción, la ha reducido a una visión casi infantil, apta para públicos de nivel cultural más bien bajo. Es cierto que hay honrosas excepciones, pero debemos reconocer que por lo general, cada vez que el cine adapta una obra de ciencia-ficción la simplifica, empobrece y a menudo limita a un puñado de efectos especiales tan impactantes como intrascendentes.

Y terminando por la notable influencia que, aunque desconocida para el gran público la ciencia-ficción ha tenido en diversos ámbitos: nuevos términos para el lenguaje científico, previsiones sobre la evolución del ser humano y, por supuesto, avances técnicos y tecnológicos que ya son realidad. Veamos algunos ejemplos.

Ejemplos de palabras interesantes que la ciencia-ficción ha proporcionado al lenguaje científico son: robótica, inventada por el legendario Isaac Asimov en su relato "¡Mentiroso!" de 1941 y que actualmente designa a toda una rama de la ciencia; ingeniería genética, inventada por Jack Williamson en su novela de ciencia ficción "Dragon’s Island", también de 1941, si bien la profesión de ingeniero genético no fue nombrada hasta poco tiempo desṕués por Poul Anderson; virus informático, analogía entre los virus biológicos y sus equivalentes hechos de bits, que se replicaban a si mismos en la historia "When Harlie Was One", publicada por Dave Gerrold en 1972; o gigante gaseoso, término creado por el infravalorado James Blish en una historia llamada "Solar Plexus".

Ejemplos de acertadas previsiones sobre la evolución del ser humano los tenemos en grandes clásicos del género: en "Dune" (la novela de ciencia-ficción más leída de todos los tiempos) Frank Herbert presentó una historia en la que la humanidad no sólo se había quedado sin petróleo, sino que con el derroche de los países desarrollados y la contaminación, el agua sería el producto alrededor del que giraría la economía mundial, y todo ello décadas antes de que se empezara a hablar de cambio climático; en "1984" George Orwell llevaba el totalitarismo a un extremo en que el gobierno que tiene un control tal sobre las personas que ha llegado a anular sus ganas de pensar, de hacerse preguntas y de querer liberarse de su yugo, un escenario que por desgracia se ha hecho realidad y aún persiste en regímenes comunistas y de países árabes de buena parte del mundo.

Y ejemplos de avances científicos y tecnológicos anticipados por la ciencia-ficción los tenemos por doquier: los láseres eran usados en pistolas y rifles de las historias de la ciencia-ficción anteriores a la Segunda Guerra Mundial, aunque en realidad el primer láser fue construido por Theodore Maiman en el año 1960; el teletransporte era usado por el protagonista del clásico "El mundo de los No-A", de A.E. Van Vogt, casi 60 años antes de que partículas elementales hayan sido teletransportadas en los laboratorios de física cuántica aprovechando el efecto denominado entrelazamiento; la clonación fue tratada con profusión por Aldous Huxley en su "Mundo feliz" de 1932, aunque para que el escocés Ian Wilmut clonaba el primer mamífero adulto (la oveja Dolly) aún faltaban 65 años; o la nanotecnología, tratada por Arthur C. Clarke en 1956 en "The Next Tenants" y que es actualmente una de las ramas de la investigación en la que más se está invirtiendo.

Son sólo ejemplos que ilustran que la ciencia-ficción no es sólo fantasía, entretenimiento o habilidad literaria, sino también una pequeña ventana por la que sus lectores pueden intuir una pequeña parte de la sociedad que, por la ineludible limitación temporal de la vida humana, nunca le estará dado vivir. Así que, si Vd., lector de ciencia-ficción, encuentra a alguien a quien le pueda interesar el futuro, ya sabe, sugiérale que se adentre en el género, aunque sea a través de mi humilde selección de 15 títulos esenciales.

martes, 10 de julio de 2012

La factoría de ideas: Solaris Ficción

Puesto que dediqué mi anterior entrada a la labor como editor de Miquel Barceló, me ha parecido oportuno dedicar mi nueva entrada a la que a mi modo de ver ha tomado el relevo de Nova como la mejor colección específica dedicada a la ciencia-ficción en España actualmente: "Solaris Ficción", de la Factoría de Ideas.

La editorial “La Factoría de Ideas” comenzó su actividad en 1993 de la mano de Juan Carlos Poujade y Miguel Ángel Álvarez. Comenzó publicando juegos de rol, pero en 1999 diversificó su oferta lanzando al mercado varias revistas temáticas dedicadas a la ciencia ficción, al cómic o al rol. Una de ellas fue Solaris, que anticipó el lanzamiento en el año 2000 de una colección específica dedicada a la ciencia-ficción. Desde ese momento hasta hoy se han publicado ya más de 160 títulos, todo un éxito para el género en nuestro país.

Los títulos de la colección se nutren principalmente de autores anglosajones que, lo queramos o no, son los que han dado forma al género en el último siglo. Y con buen criterio, mezcla en proporciones similares tanto novelas de actualidad como reediciones de clásicos. De ahí su éxito.

En cuanto a las novelas de actualidad, se ha convertido en la colección de referencia para encontrar las obras recientes de los autores anglosajones que mejor conjugan calidad con amenidad, como Robert C. Wilson o Stephen Baxter. También de otros autores más irregulares, polémicos o comerciales, pero indiscutiblemente populares, como Robert J. Sawyer, China Miéville o Ken MacLeod. Y las novelas más recientes de autores más veteranos que dieron lo mejor de sí mismos en la madurez, como Robert L. Forward, Charles Sheffield, Jack McDevitt, o incluso el decano Jack Williamson.

En cuanto a las reediciones de clásicos, la colección se ha convertido en un acertado vehículo para iniciar en el género a los profanos. Recuperando muchas de las mejores novelas de mitos como Larry Niven (la saga de "Mundo Anillo" y otras obras en solitario o en colaboración con Jerry Pournelle), Robert Silverberg (muchas de sus mejores novelas, desde "El libro de los cráneos" a "La Torre de Cristal"), Robert A. Heinlein (los 5 títulos que ilustran esta entrada) o Isaac Asimov (la serie de la Fundación y también "El fin de la eternidad"), pero también incluyendo obras de gran impacto de autores que nunca alcanzaron un reconocimiento tan masivo, tales como Norman Spinrad, Michael Bishop o Richard Matheson.

Completando el panorama, se incluyen curiosidades como un interesante ensayo, realizado por autores españoles, titulado "Las 100 mejores novelas de ciencia ficción del siglo XX", o la recopilación "Horizontes lejanos", en la cual los mejores escritores vivos del momento escribían un relato enmarcado en sus sagas más emblemáticas.

Es cierto que la presencia de escritores españoles es muy minoritaria, pero a mi modo de ver eso es más un reflejo de la realidad creativa en nuestro país que un defecto evitable. A cambio, es indudable que las temáticas de la colección son de lo más variopinto, con escritores de prácticamente todos los subgéneros que ha alumbrado la ciencia-ficción, lo que la enriquece y revaloriza. Así, es de agradecer que no se rehúyan tendencias consideradas minoritarias como la space opera o la ciencia-ficción hard, que encuentran acomodo junto a las temáticas más contemporáneas de por ejemplo Iain M. Banks.

Reseñar, por último, una cuidada presentación, a medio camino entre la edición de lujo con tapa dura y la literatura de bolsillo, y con un tamaño de letra cómodo. Lástima que el precio de salida sea tan alto (en torno a los 20 euros) en esta época en que con nuestro eBook podemos acceder a un abanico mucho más amplio de novelas por un precio mucho menor (cuando no nulo). Pero bueno, a cambio todos los años podremos encontrar no menos de una docena de títulos que, a pesar de alguna debilidad no del todo justificada (Alastair Reynolds, Nick Sagan), por lo general nos pondran buena parte de lo mejor del género al alcance del lector en lengua española. Así que larga vida a esta estupenda colección.

sábado, 30 de junio de 2012

Miquel Barceló (No confundar con el artista, por favor)

Pues sí, no me refiero al controvertido pintor Mallorquí, sino al Miquel Barceló especializado en el género de la ciencia ficción en sus múltiples facetas de editor, traductor y escritor (por orden de importancia). Es la primera entrada que dedico en este blog a una persona nacida en España, pero considero que está totalmente justificada, pues en mi humilde opinión es la figura que de manera más decisiva ha contribuido a la difusión de la ciencia-ficción en nuestro país, y por ende, en toda hispanoamérica.

Ingeniero Aeronáutico por la Universidad Politécnica de Madrid y diplomado en Ingeniería Nuclear por la Junta de Energía Nuclear de Madrid, Barceló incorporó estos vastos conocimientos técnicos y científicos de primer nivel a su afición por la literatura, convirtiéndose con los años en todo un experto en lo que él gusta en denominar el "guetto" de la ciencia-ficción. Hasta el extremo que fue el primer miembro español de la SFWA (Sociedad Norteamericana de Escritores de Ciencia-Ficción). Pero lo que realmente le ha granjeado el reconocimiento de esta entrada ha sido su constante labor como editor.

En los primeros tiempos, del extinto fanzine "Kandama", en el que ya empezó a incorporar al género enfoques no vistos hasta entonces en nuestro país. Pero sobre todo a partir de su labor en ediciones B, donde ha dirigido durante muchos años la colección NOVA-ciencia ficción, especializada en relatos y novelas de ciencia-ficción. Aparte de prologar los libros que edita en esta colección con un artículo introductorio francamente interesante, su verdadera relevancia se explica gracias a la selección de títulos editados. De hecho, varios títulos de mi lista de 15 títulos imprescindibles para entender el género ("La nube negra" de Fred Hoyle, "Huevo del dragón" de Robert L. Forward, "Las torres del olvido" de George Turner) habían permanecido inéditos en español hasta que él, con gran acierto, se animó a hacerlo. Además, fue el introductor de otros nombres del género que, sin tener tan alta calidad como los citados, sí que se han convertido en autenticos best-sellers en España (Orson Scott Card, George R.R. Martin).

De hecho, el éxito continuado de Barceló como editor le permitió instaurar los que durante muchos años fueron los galardones de ciencia-ficción más relevantes en España: los Premios UPC (Universidad Politécnica de Cataluña). Que no sólo reconocieron a autores españoles, sino que gracias a su difusión y prestigio recibieron y premieron obras originales de escritores contemporáneos de primer nivel, como Robert J. Sawyer.

Pero si debemos quedarnos con un único hito en su trayectoria, ese es sin duda su ensayo "Ciencia Ficción. Guía de lectura". Publicado en 1990, es para el lector español la auténtica obra de referencia del género: centrada solamente en las colecciones patrias, en los libros del género que pueden encontrarse en nuestras librerías, y añadiendo a su exhaustivo recorrido por los escritores internacionales una buena revisión de los escritores españoles, es sin ningún género de dudas un libro imprescindible para todos los aficionados al género de habla hispana.

Tuve la suerte de que ese libro cayera en mis manos coincidiendo con mi mayoría de edad, y el abanico de corrientes, autores, subgéneros, pubicaciones, estilos y un largo etcétera fue de tal calibre que, a pesar de los años transcurridos, aún recurro a ella a menudo para contrastar impresiones o zambullirme en nuevos universos. Y además, me convenció de una idea que ya llevaba tiempo madurando en su interior: las grandes obras de ciencia-ficción no tienen nada que envidiar, literariamente hablando, a las grandes obras de la literatura generalista (mainstream), y su marginación no se justifica por cuestiones de calidad sino de falta de preparación científica y técnica del público generalista para su disfrute. Lástima que no haya sido actualizada desde su publicación, pues todo lo que ha ocurrido en el género en los últimos 22 años queda fuera de su alcance.

Me dirán sus detractores que en ocasiones Barceló deja traslucir en exceso unos gustos un tanto peculiares (por ejemplo, A.A. Attanasio), que con frecuencia critica ácidamente novelas por el mero hecho de ser "de derechas" (olvidando que la ciencia-ficción es el ámbito ideal para que escritores de cualquier espectro político usen sus creaciones para intentar defender sus ideas), o que conforme han transcurrido los años sus colecciones han reducido su encomiable amplitud de miras inicial a un puñado de escritores de menos unánime reconocimiento (Neil Stephenson, Vernor Vinge, el mismo Card).

Todo eso es cierto a mi modo de ver, pero ello no empaña su constante esfuerzo en la promoción del género. Por lo cual en 1996 la Asociación Española de Fantasía y Ciencia Ficción le concedió con todo merecimiento el Premio Gabriel A la labor de una vida.

Por último, debo mencionar que no he tenido la oportunidad de leer nada de su producción literaria (constituidad esencialmente por un puñado de novelas cortas), por lo cual no puedo valorar sus méritos como escritor. Pero en cualquier caso con sus méritos como editor ya ha logrado un puesto de privilegio en mi pasión por el género.

domingo, 17 de junio de 2012

La odisea del mañana (1997). Charles Sheffield

Charles Sheffield fue durante las décadas de los 80 y 90 uno de los grandes nombres del género, junto con David Brin, Orson Scott Card, Dan Simmons y alguno más (incluyendo a su propia esposa, Nancy Kress). La mayor parte de su producción comparte los mismos rasgos de aquellos: son novelas correctas, literariamente actuales, bien caracterizadas, científicamente respetuosas y, sin embargo, escasas de ese aspecto esencial en la mejor ciencia-ficción: el sentido de la maravilla. Sin embargo, después de haber leído prácticamente toda su obra en español, puedo afirmar que "La odisea del mañana" (o mejor "Tomorrow and tomorrow", un título más ajustado a lo narrado) no adolece de dicho defecto y es, de largo, su mejor novela.

Sheffield parte de un argumento relativamente sencillo: Drake Merlin, músico de talento, observa impotente cómo su esposa Ana se está muriendo por culpa de una extraña enfermedad incurable, hasta que urde un plan consistente en congelar a su mujer justo antes de su muerte, y diez años después, convertido ya en uno de los grandes expertos en la música de su tiempo, congelarse él también. Su esperanza es que en el futuro alguien se sienta intrigado por sus conocimientos musicales hasta el extremo de despertarlo, dándole así la oportunidad de hacer él lo mismo con su esposa Ana, y quizá curar su enfermedad. Evidentemente el interés por su obra 500 años después existe, y Drake es despertado. A partir de ese punto, Sheffield teje una trama de proporciones universales, y la va enriqueciendo con toda suerte de detalles e ideas inteligentes.

Y es que la novela abarca desde el siglo XXI hasta el final del universo, pero conservando la unidad narrativa y dándole al lector un punto de referencia sencillo y comprensible para facilitarle el disfrute de lo narrado: el amor de Drake por Ana. Referencia que le permite presentar los distintos acontecimientos de manera lógica, siempre con inteligencia, buscando en la medida de lo posible la verosimilitud y con una dosis inesperada de acción y aventura en diversos pasajes. A diferencia de lo habitual en novelas que cubren un tema tan escabroso como la crionización y posterior retorno a la vida, Sheffield no rehúye las posibilidades del asunto, dando saltos temporales cada vez más largos (32.000 años, 14 millones de años), a través de los cuales muestra una ambiciosa y disfrutable panorámica del futuro: las representaciones virtuales de la realidad, los recorridos por el espacio conocido, los mecanismos de viaje interestelar e incluso las modificaciones sociales que se describen son ciertamente interesantes.

Como era de esperar, el tratamiento científico de la crionización es riguroso, prolijo en detalles y capaz de evolucionar plausiblemente en épocas futuras (como lo prueban conceptos como la descarga electrónica de la personalidad en un nuevo cuerpo, las múltiples duplicaciones de Drake como medio para alcanzar la inmortalidad, o su aún más impactate encarnación en distintas formas físicas para su adaptación y superviviencia en distintos y atrayentes mundos alienígenas como Graybill y Lukoris). Por otra parte, para cubrir tan inmenso marco temporal e incluir la creacción/destrucción del universo, Sheffield recurre a la Teoría del Punto Omega (el denominado escatón), que más allá de las dificultades teóricas que pueda plantear, le posibilita a Sheffield una forma plausible de cerrar el círculo de su creación. Y por supuesto insertarlo elegantemente en el marco de sus profundos conocimientos astronómicos, a los que incorpora el para él imprescindible concepto de cesura (esto es, un espacio en el que todo objeto que entra en ella es eyectado a otro universo).

Otros aciertos que no deseo pasar por alto son el estilo directo, el sorprendente ritmo de los acontecimientos, la concisión de la novela para la riqueza de lo narrado (menos de 350 páginas), la caracterización psicológica del protagonista, la cautivadora sensación que genera en el lector al explorar alguno de los lugares visitados (al estilo de "La ciudad y las estrellas", de Arthur C. Clarke), las reflexiones de hondo calado, o el gratificante tono optimista respecto al futuro de la humanidad en la galaxia.

El principal defecto de la novela es precisamente la historia de amor: por momentos la obsesión por salvar a Ana se vuelve tan repetitiva que la lectura puede llegar a ser en cierta medida frustrante. De hecho, puntualmente el amor queda reducido a una parodia de sí mismo, pues cuesta creer que sea tan intenso como para soportar tantos avatares en el espacio y el tiempo. Además, hacia la mitad de la novela Sheffield empieza a tocar conceptos y visiones de difícil aprehensión, lo que puede asustar a ciertos lectores. Y un detalle menor: el título de los capítulos es siempre una frase, que por desgracia a menudo revela más de la cuenta. No obstante, ninguno de estos peros afecta esencialmente al disfrute de una novela brillante, que injustamente no recogió ningún gran premio pero que creo que dejará un buen recuerdo en todo aquel que se anime a leerla.

lunes, 11 de junio de 2012

Hijo del tiempo (1992). Isaac Asimov y Robert Silverberg

Ya he presentado en esta misma sección una novela de Robert Silverberg, "Las máscaras del tiempo". Ahora bien, como ya expliqué en esta misma seccción cuando les presenté "Homo Plus", para mí una asociación de dos escritores es una entidad independiente de cada uno de ellos por separado; de ahí la inclusión en esta lista.

En realidad la historia de esta novela comprende dos etapas claramente diferenciadas: la primera, cuando en el año 1958 Asimov "The ugly little boy", en palabras del propio Asimov uno de los mejores relatos de su carrera. Y la segunda, cuando en el año 1989 al editor Martin H. Greenberg. amigo común de Asimov y Silverberg, se le ocurrió la idea de novelizar los tres relatos más emblemáticos de la bibliografía del Buen Doctor (los otros dos serían "Anochecer" y "El robot humano", cuyo resultado a mi modo de ver es inferior al de la novela que les presento). Silverberg, profesional incansable y gran admirador de Asimov, aceptó el encargo encantado. Según cuenta el propio Asimov en sus Memorias, Silverberg tendría libertad para novelizar este relato, con tres únicas condiciones, por otra parte siempre presentes en la obra de Asimov: "ni sexo gratuito, ni violencia innecesaria, ni lenguaje vulgar". Así, cuando Silverberg le presentó la sinopsis, Asimov la aceptó sin ningún reparo.

Por consiguiente esta novela conjuga el clasicismo y la inteligencia de Asimov con la calidad narrativa y la habilidad en la caracterización de los personajes de Silverberg. Ambientada a finales del s. XX, la trama narra cómo la vida de la enfermera Edith Fellowes se verá profundamente alterada por la irrupción en su vida de un niño... de 40.000 años de edad. Timmie, o Rostro de Fuego Celestial, es el protagonista absoluto de la novela: un niño neanderthal que iba a ser sacrificado en su tiempo y que en el siglo XX, bajo los atentos cuidados de Edith, desarrollará unas capacidades completamente inusuales, y un emotivo vínculo afectivo con su cuidadora. Lo que como puede imaginarse origina una serie de problemas considerables en la sociedad actual, y en la que ambos autores denuncian abiertamente y con criterio la notoria falta de empatía de nuestro mundo por todo aquello que nos resulte diferente.

Silverberg exhibe su habilidad narrativa habitual, pues no sólo estructura la línea de acción principal en capítulos divididos en epígrafes numerados del mismo modo que el Asimov de los años 80, sino que inserta habilmente unos denominados intercapítulos en los cuales desvela con una vividez fascinante la época en la que el homo de neanderthal y el homo sapiens buscaban la supremacía entre las crituras de la tierra. Con detalles tales como unos nombres realmente acertados (Humo Rojo del Amanecer, Nube de Plata...). Y mediante un estilo directo y sin contemplaciones hace que las páginas se devoren con verdadera avidez.

Eso sí, debo aclarar que no se trata de una novela espectacular, que presente complicadas estructuras sociales o aventuras que afecten a toda la humanidad. Y que para aquel lector que conozca con detalle el relato de Asimov la novela puede resultar anodina por ser quizá demasiado respetuosa con el original. Pero a cambio supera con éxito muchos de los problemas habituales en la ciencia-ficción: la falta de humanidad y de calor de los personajes, la coherencia argumental a pesar de recurrir al viaje en el tiempo, la solidez... En suma, y a pesar de que para muchos críticos ambos autores estaban en el declive sus carreras cuando apareció esta novela, para mí es una obra completamente recomendable, y una colaboración inusualmente fructífera.

sábado, 19 de mayo de 2012

El mundo de Roche (1990). Robert L. Forward

Ya cuando les intenté introducir al maravilloso mundo de la literatura de ciencia-ficción a través de mi lista de 15 títulos esenciales les presenté una novela de Robert L. Forward: "Huevo del dragón". Pero dado que en mi opinión Forward fue uno de los mejores autores de ciencia-ficción hard de todos los tiempos, les presento ahora otra de sus mejores novelas. Y es que sin llegar a la excelencia de la saga de los cheela, "El mundo de Roche" es una novela estupenda sonre la primera expedición humana fuera del sistema solar, con la verosimilitud como objetivo principal y la ciencia como el medio para alcanzarla.
La elección de la relativamente cercana estrella de Barnard (una pequeña enana roja con un planeta doble co-rotatorio) permite a Forward concebir un viaje factible con los conocimientos actuales, y al mismo tiempo empezar a fascinar al lector con muchos de sus gadgets (la vela en forma de anillo de Mercurio, las lentes de transmisión...). De hecho, ya en este primer tramo de la novela se agradece su perfecta estructuración (la elección y el reclutamiento de la tripulación, su periodo de instrucción, la partida, la travesía, el aterrizaje, etc.). Y la sensación de verosimilitud es total.
Da la impresión de que el autor es consciente de que la ciencia-ficción hard corre el riesgo de descuidar a sus personajes, porque su esfuerzo en este aspecto es considerable: desde los frecuentes detalles sobre la convivencia a bordo de las naves, pasando por la reducción de los distintos grupos a los elementos estrictamente precisos para cada episodio, hasta llegar al minucioso "reparto" que se nos presenta al final a modo de apéndice. Como resultado, tanto los cabecillas (Jinjur, Gudunov) como el resto de la tripulación (Arielle, Shirley, Richard...) resultan familiares para el lector. Si bien algún personaje (en particular Red Vengeance) peca de excesiva extravagancia.
Como era de esperar, todos los aspectos científicos se presentan con la naturalidad derivada del profundo conocimiento de Forward, incidiendo una vez más en el realismo de la obra. Muchos de ellos se aprecian durante la travesía (la técnica "mixta" de obtención de combustible, la "no-muerte"), pero es al llegar a su destino cuando conquistan definitivamente al lector. Los aciertos se suceden: los efectos que genera el sistema dual Eau/Roche (días y noches minúsculos, mareas, vientos, tormentas...), la manera como los distintos protagonistas se adaptan a los mismos, la cantidad y calidad de las aventuras que se derivan de ellos, y por encima de todo, y perdón por desvelar este aspecto, las formas de vida de Roche.
Y es que los flowen están a la altura de los mejores alienígenas imaginados por la ciencia-ficción. Caracterizados a la par que designados gracias a la original yuxtaposición de tres adjetivos cuidadosamente definidos (Claro*Blanco*Silbido, Cálido*Ámbar*Resonancia...), todo en ellos es fascinante: el realismo de su modo de vida, sus objetivos como especie (a medio camino entre las matemáticas y la natación), su biología molecular, sus técnicas de reproducción...
Junto a todo esto, un ingrediente inesperado enriquece la trama: el senador Winthrop, un antagonista que está a punto de arruinar la expedición, contibuyendo así a la omnipresente verosimilitud.
No quisiera dejarme en el tintero otros aspectos positivos: los vehículos utilizados en la exploración (el Prometeo, los módulos de aterrizaje y el módulo de exploración de superficie) tan interesantes como relevantes en los acontecimientos; los muchos momentos emocionantes que refuerzan el carácter de aventuras de la novela (el sacrificio de Wang para curar a sus compañeros, el accidente de la Libélula Mágica, las primeras comunicaciones con los alienígenas, el pilotaje de Arielle para liberar a la Libélula...); el desenlace en sí (con las muertes a bordo que tanto merman la exploración, hasta la llegada de una segunda); y un utilísmo apéndice científico, por otra parte habitual en Forward.
Para concluir, un pequeño repaso de los pequeños defectos que le he encontrado: la rivalidad EEUU/URSS a la que recurre Forward en el principio, tan habitual en la ciencia-ficción norteamericana como anacrónica en estos días; los comentarios en ocasiones demasiado humanos de las distintas computadoras (James, Jack, Jill), si bien es cierto que Forward se cuida de no exagerar sus capacidades; la superflua representación a bordo del Prometeo antes de llegar a Barnard; la confusión que se puede generar en el lector con respecto al sistema de satélites en torno a Gargantúa (en general, su exploración resulta un tanto pesada); y los episodios menores que Forward relata al pcco de llegar a Roche. Defectos que en ningún caso alteran la impresión final de la novela. Altamente recomendable.

Homo plus (1976). Frederik Pohl

Hace unos meses y dentro de esta misma selección, incluí una novela de Frederik Pohl, "Mercaderes del espacio", escrita en colaboración con Cyril M. Kornbluth. Hoy les presento una novela escrita en exclusiva por Pohl, con lo cual no creo estar rompiendo uno de los principios que me "autoimpuse" a la hora de elaborar mi lista de personalísimamente favoritos, el de la no inclusión de dos o más títulos de un mismo autor. Me imagino que Kornbluth estaría de acuerdo con esta interpretación, si viviera y se le preguntara...

En todo caso "Homo Plus" es una gran novela. Además cuando la leí tuvo el mérito de reconciliarme con Pohl tras las decepciones que para mí supusieron "El final de la tierra" y, sobre todo, "Pórtico". Creo que, a diferencia de las anteriores, "Homo Plus" sí está a la altura de su fama.

El argumento se cimenta casi en exclusiva en la idea del proyecto denominado Homo Plus: un ser humano tecnológicamente modificado para adaptarse a las extremas condiciones de vida marcianas. Indudablemente es ésta una propuesta atractiva, original y suficientemente poderosa como para por una vez situar a toda la Humanidad "en el mismo bando". A esto se le añaden unos primeros capítulos excelentes, concisos, que nos ponen en situación rápidamente.

Es de reconocer el riesgo que acomete Pohl al introducir un sacerdote católico (Don Kayman) como uno de los pilares de un proyecto tan científico. Con él logra enriquecer la novela, pero es cierto que en ocasiones Kayman es demasiado mundano y hasta "progre".

Durante toda la novela se ponen constantemente de manifiesto los profundos conocimientos científicos de Pohl, que son aplicados en multitud de detalles: el ambiente marciano (con sus peligros para los seres humanos), los movimientos orbitales, las operaciones que le realizan a Roger y los sistemas que le implantan, la transmisión de información desde Marte a la Tierra... Otro aspecto meritorio es el esfuerzo de Pohl por mostrar la situación socio-política en distintas partes del planeta (con especial hincapié en el Nuevo País Asiático).

Como puede deducirse de mi valoración, el capítulo de los defectos es corto. Quizás el más grave lo constituyan unos personajes algo esquemáticos: deben transcurrir muchas páginas para que "cobren vida", y no siempre es fácil identificar a los principales. Otro es la proporción entre las páginas de preparativos y las páginas en Marte, mucho menos abundantes de lo que cabría esperar. No faltan algunos de los clichés habituales sobre "el Presidente de los E.E.U.U.". Además, resulta algo brusca y escueta la muerte de Willy Hartnett. Y tanto el concepto como los problemas derivados del simulacro me parecen de interés discutible.

Pese a las taras en muchos personajes que acabo de reseñar, me han agradado las complejas relaciones que se establecen en en el matrimonio Roger - Dorsie Torraway, su curiosa interrelación (amistad-odio-confianza) con Alexander Bradley, y la irrupción de la enigmática Solie Carpenter, que posibilita el feliz desenlace de la novela.

Resaltar, para terminar, el tramo final: ubicado en el planeta Marte, son unas páginas cargadas de tensión, y con la sorpresa de la revelación de la identidad del narrador. Identidad que no les voy revelar, para animarles así a leer y disfrutar hasta el final de esta estupenda novela, que con todo merecimiento recibió el Premio Nébula de 1976.

"Huérfanos de la Tierra" (2022). Adrian Tchaikovsky

Con la presente entrada voy a rematar definitivamente mi segundo recorrido por las mejores sagas disponibles para el lector de ciencia-ficc...

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