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domingo, 22 de marzo de 2026

"La Parábola del Sembrador" (2021). Octavia E. Butler

Poco a poco se va acercando el final de mi segundo recorrido por algunas de las sagas más relevantes para el lector de ciencia-ficción en español, tras casi dos años de reseñas. Pues nos vamos a situar ya en el año 2021, que fue cuando vio la luz en nuestro idioma "La Parábola del Sembrador", de la escritora estadounidense Octavia E. Butler. Aunque debo explicarles que, en realidad, la novela se escribió casi tres décadas antes, en 1993. Y considero que la tardanza en su traducción fue uno de los mayores errores de las editoriales de ciencia-ficción en español, puesto que se trata de un pequeño clásico que estuvo nominado a los Premios Nébula. Afortunadamente, la editorial Capitán Swing remedió esta situación a comienzos de la presente década. Y entonces fui yo quien cometí un error, pues cuando me enteré de la publicación de las dos novelas que conforman la Saga de las Parábolas, entendí que se había publicado en primera instancia "La Parábola de los Talentos" (1998), por lo que me apresuré a leerla... y posteriormente a reseñarla para ustedes. De resultas que al final terminé leyendo la saga en orden inverso al concebido por la autora. Y por eso es hoy cuando les traigo por fin la reseña de la novela que abre la saga, y que es la que debería leerse en primer lugar. Se trata de una novela impactante sobre la degradación de la sociedad californiana durante la segunda década del presente siglo, y sobre cómo una adolescente es capaz de anticipar el desmoronamiento definitivo de la misma, sobrevivir a él, y construir una nueva religión sustentada en una incipiente comunidad de fieles.

Para mí, lo mejor de la novela es lo que contiene aproximadamente su primera mitad, centrada en la vida de una pequeña comunidad protegida trabajosamente por muros caseros en la localidad ficticia de Robledo. Allí es donde vive la protagonista absoluta del libro, la adolescente Lauren Olamina, quien se encarga de contarnos mediante su diario sus peripecias vitales y sus reflexiones entre los años 2024 y 2027. En especial sobrecoge el ambiente de su vecindario, con sus barreras cada vez más amenazadas por las masas de gente desesperada, sus periódicas prácticas de tiro para reforzar su autodefensa, las chabolas de indigentes que la circundan, el terror que infunden los perros asalvajados... y en general, los múltiples detalles de una sociedad que se desvanence día a día, la sensación de que terminará por colapsar, y las diversas formas en las que las personas han aprendido a malvivir en ella mientras puedan. Pero también la propia Lauren constituye uno de los principales logros de la novela, dado que se trata de una mujer de una madurez impactante pese a tener sólo quince años, y es la única de su entorno que realmente se afana en prepararse para cuando los muros de su barrio ya no puedan protegerla. Un personaje, además, al que veremos ir creciendo conforme experimente en primera persona las tragedias que van jalonando su existencia.

Aunque como expondré más adelante sea infundada, la sensación de verosimilitud que traslada esa primera mitad se sustenta en un aspecto clave: tanto la familia de Lauren como su entorno aparentan vivir convencidos de que los buenos tiempos de la segunda mitad del siglo XX volverán, que sólo es cuestión de perseverar en unos años difíciles, y por eso resulta al tiempo doloroso e impactante constante cómo la penosa realidad se va imponiendo poco a poco. Con episodios sobrecogedores, como los protagonizados por el hermano menor de Lauren, Keith, o la definitiva y nunca aclarada desaparición de su padre. Un acierto que se ve apoyado por la prosa de Butler, que es solvente sin renunciar a una elaboración mayor de lo habitual en el género, y por un ritmo narrativo alto, sin apenas relleno, por lo que ni las conversaciones más trascendentales, ni el peso cada vez mayor que va adquiriendo el elemento religioso, se hacen pesados.

Y sin embargo, la novela no resulta del todo convincente, debido a una serie de cuestiones que guardan más relación con los mensajes que la escritora quiere trasladarnos que con la propia narración. Empezando por los excesivos paralelismos que traza Butler entre su sociedad futura y la sociedad esclavista de los estados del Sur de Estados Unidos en la primera mitad del siglo XIX (los abusos de los empresarios, la explotación sexual, la discriminación racial...), los cuales le restan originalidad al panorama ideado por Butler. Siguiendo por los plazos tan cortos que maneja: en realidad, no es creíble que en menos de cuatro décadas la sociedad se haya degradado tanto, ni tampoco que el cambio climático haya sido acelerado por el hombre hasta el extremo, por ejemplo, de que el agua resulte más cara que la gasolina... Y culminando por casi todo lo relativo a la nueva religión de Semilla Terrestre: desde la mayoría de los versículos que Lauren va escribiendo en su diario (en su mayor parte entre cuestionables y anodinos) hasta la propia religión (eso de que "Dios es cambio" suena demasiado flojo para movilizar a nadie), nada suena realmente motivador, pese a que sí lo hace su apuesta para el destino a largo plazo de la humanidad, que no es otro que enraizar en las estrellas.

Otros defectos menores pero perceptibles son el recurso a condicionantes muy improbables para sostener toda la narración: la hiperempatía de Lauren ya es un trastorno muy poco frecuente en la sociedad, pero si encima lo combinamos con la adicción al piro, una droga que justifica la continua provocación de incendios por todo el estado, tendremos una mezcla cuya probabilidad real de existencia es prácticamente cero. Otro problema evidente de la narración es el excesivo número de personajes, sobre todo en su primera parte, hasta el punto de que por mucha atención que se preste a la lectura, cuesta situarlos y relacionarlos con los acontecimientos que Butler nos va narrando. Tampoco se explica con claridad por qué todo el mundo espera y nadie se cuestiona que la vida al norte de California (en Oregón, Washington o Canadá) sea mejor. Por último, señalar que la atención a los tipos de armas y sus características se me antoja muy del gusto estadounidense pero excesiva. E igualmente llama la atención el abuso de barbarismos innecesarios.

Pese a que el desenlace se resuelve de manera favorable, gracias al establecimiento de la primera comunidad Semilla Terrestre, lo que indudablemente supone un llamamiento a la esperanza para el futuro, en mi opinión el libro funciona mejor como una novela postapocalíptica con buenas dosis de acción que como una distopía de altos vuelos. Porque consigue más impactar que dar que pensar. De hecho, entre varias especulaciones cuestionables, quizá su mensaje más acertado sea el de presentar cómo nuestros gobernantes van promulgando leyes que restringen derechos fundamentales mientras intentan convencernos de que lo hacen "por nuestro bien". Algo por desgracia demasiado familiar en la sociedad occidental del año 2026 en la que vivimos. Si bien el balance es favorable y la lectura posterior de "La Parábola de los Talentos", inexcusable.

viernes, 11 de agosto de 2023

"La parábola de los talentos" (1998). Octavia E. Butler

Con la entrada de hoy finalizo mi recorrido por las principales distopías del siglo XX. Hemos llegado al año 1998, que fue cuando vio la luz "La parábola de los talentos", de la estadounidense Octavia E. Butler. Una novela que, debo advertirles, no es la primera parábola que escribió la autora: en 1993 ya había publicado "La parábola del sembrador", y ambas conforman la que se conoce como serie de las parábolas. Sin embargo, pese a la estrecha relación que guardan, ambas se pueden leer de manera independiente. Y la que mayor reconocimiento obtuvo fue precisamente la segunda entrega de la saga, que se alzó con el Premio Nébula. De hecho, esta reseña que hoy les traigo debería haber formado parte del recorrido que, como recordarán, hice en su día por las novelas galardonadas con el Premio Nébula. Pero en aquella época me resultó imposible, pues hasta finales del pasado 2021 ambas parábolas permanecieron inéditas para el lector en español. Es por eso que he procedido a leerlas no hace demasiado, afortunadamente a tiempo para que la que considero más representativa de las dos pueda cerrar mi lista. Porque estamos ante una distopía cruda y directa, fiel reflejo del ideario de su autora, plena de reflexiones, de momentos de gran intensidad, y también de excesos y defectos que merman un tanto la impresión global de la misma.

El panorama que plantea Butler para el año 2032 no se aleja en demasía del que tenemos actualmente: las crisis económica, política, ecológica y moral están muy bien captadas en una California prácticamente devastada tras la denominada "Calamidad" de los años veinte. Ese inquietante punto de partida provoca que desde el mismo comienzo el lector se interese por la historia. Una historia, por cierto, muy bien narrada a varias voces, con predominio para los diarios escritos por su protagonista, Lauren Olamina, pero sabiamente complementados al principio de cada capítulo por las aclaraciones y reflexiones de su hija Asha Vere y, en menor medida, por las notas de su marido (Bankole) y de su hermano (Marcus). A estos dos aciertos, Butler añade una crudeza que, presentada con razonable verosimilitud, resulta tan impactante como cautivadora. Las difíciles condiciones en las que, muy poco a poco, va prosperando la comunidad de Bellota, su destrucción y posterior transformación en el Campamento de América Cristiana, las violaciones, la esclavitud, las vejaciones, la suciedad, la incesante lucha por la supervivencia, todo ello conforma un panorama tal vez un tanto reiterativo pero de hondo calado.

Y sobre este escenario post-apocalíptico, y que recuerda en cierta medida al Medio Oeste de los Estados Unidos en el siglo XIX, la escritora nos propone, a través de Olamina, una nueva esperanza en forma más de religión que de secta: "Semilla Terrestre", a la cual su protagonista dedicará la mayor parte de sus esfuerzos a lo largo de varias décadas. Una religión que parte de un concepto novedoso ("Dios es cambio") para terminar con un mensaje muy propio de la ciencia-ficción: para que la humanidad contemporánea supere todos los males que la aquejan, la única opción es una expansión gradual por las estrellas. Así, durante buena parte de la novela, Butler se dedica a enfrentar las bondades de este nuevo credo con un cristianismo de doble moral que, según ella, debe ser superado. Y ahí es donde surgen los excesos y defectos a los que aludía al comienzo.

Excesos como la reiteración en los postulados de "Semilla Terrestre", y la recreación, más allá de lo verosímil, de todo lo malo que encierra realmente ese cristianismo ultra-conservador. Hasta el punto de presentar al recientemente electo Presidente de los Estados Unidos, Andrew Steel Jarret (republicano, por supuesto) como si se tratase del mismísimo demonio. Y de crear un grupo a semejanza del prácticamente extinto Ku-Klux-Klan (los denominados Cruzados de Jarret) capaz de las mayores atrocidades imaginables en nombre de la Biblia. Extendiendo, por si fuera poco, la culpa de todos esos actos atroces a todos esos seguidores de Jarret que, según ella, por no poner en riesgo su posición social, miran para otro lado.

Esos excesos a la hora de presentar a unos y a otros, dificultando que el lector reflexione por sí mismo, se ven agravados por varios defectos asociados. Para mí el más obvio es que la autora se centra tanto en sus críticas, y en las bondades de su "Semilla", que se olvida de sus personajes: con honrosas excepciones (Harry, los Noyer, Marcus), Butler los va tomando y soltando según le conviene en la narración, sin que el lector nunca termine de reconocerlos, ni de situarse con ellos. Otro fallo es la introducción de un nuevo y determinante personaje (Belen Ross) cuando apenas queda una décima parte de novela. Por otro lado, la mezcla de artefactos y utensilios más propios de los siglos XX e incluso XIX con otros de última generación como Gafantasía no está muy lograda, lo que perjudica el siempre necesario elemento científico. Como tampoco las propias elecciones presidenciales, que según la autora requerían de un sofisticado sistema de identificación, evidentemente inaccesible para la precaria comunidad de Bellota que, sin embargo, sabemos que ejerce su derecho al voto con normalidad. Finalmente, aparte de detalles en los que se insiste mucho pero son relativamente irrelevantes para la narración, como la hiperempatía o los collares, el ritmo narrativo también me parece cuestionable: más bien lento en el primer tramo de la novela, con aclaraciones que cortan un tanto la dinámica en su mejor fase, y excesivamente apresurado al final.

Quizá para compensar el excesivo posicionamiento en favor de "Semilla", conforme avanza la novela la autora cada vez va volcando mas la posición de Vere hacia el cuestionamiento total de su madre y, por tanto, de la nueva religión. Algo especialmente apreciable en un desenlace previsible a alto nivel, pero escabrosamente sorprendente a bajo nivel, y que contribuye a que al final la novela no se presente tan doctrinaria como apuntaba. Aunque, en mi opinión, sí más de lo que debería para haber alcanzado la categoría de clásico, a la que durante la lectura parece aspirar.

"Huérfanos de la Tierra" (2022). Adrian Tchaikovsky

Con la presente entrada voy a rematar definitivamente mi segundo recorrido por las mejores sagas disponibles para el lector de ciencia-ficc...

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