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viernes, 6 de junio de 2014

Hijos de Mundo Anillo (2004). Larry Niven

Con la presente entrada concluyo la reseña de las novelas que recomiendo leer de la saga de Mundo Anillo. Como ya comenté en mi reseña de "Ingenieros de Mundo Anillo", esta última novela supera, tanto por orientación argumental como por afán aclaratorio, la decepcionante "Trono de Mundo Anillo", y es la principal razón por la que me inclino por recomendar la lectura de las cuatro novelas de la saga, aunque leer sólo las dos primeras también es una opción válida. No obstante, hay que tener presente que desde la publicación de "Mundo Anillo" hasta este "Hijos de Mundo Anillo" transcurrieron nada menos que 34 años, y que los escritores no crean siempre al mismo nivel, lo que explica que estemos ante una novela solamente correcta de Niven, y que no recomendaría si fuera una novela independiente.

Por orientación argumental me refiero al hecho de que el autor recupera un papel activo (y no de mero observador) para su trío protagonista (Acólito, El Ser Último y, por supuesto, Luis Wu): desde el principio forman parte esencial de la trama, que por otra parte se sitúa acertadamente en el punto en el que terminó la novela anterior. Además, durante buena parte del libro la estructuración de los capítulos es clara y razonable, como lo evidencia que mediante los títulos de los mismos podamos construir un resumen apresurado de lo acontecido. Lo cual, unido a una longitud total razonable (300 páginas), contribuye a no desorientar al lector.

Y por afán aclaratorio me refiero al hecho de que, quizá consciente de que ésta iba a ser la última entrega de la saga, Niven aprovecha para revisar las razones y los medios con los que los Protectores de Pak construyeron el Mundo Anillo, y también por qué se estructuró de la manera que lo conocemos. Incluso por qué los homínidos ocupan los nichos biológicos que deberían corresponder a otras especies animales. No sólo eso: el escritor también aprovecha para aclarar algunas lagunas de la relación de Luis Wu y Teela Brown en Mundo Anillo, del desenlace de ésta, e introduce (aunque de manera un tanto fallida) el factor sorpesa de un hijo común (Wembleth) y la conversión en protector de Luis.

Además, la novela sigue proporcionando detalles atrayentes sobre el Mundo Anillo (en especial la forma para desplazarlo a lo largo de la galaxia) y algunos gadgets útiles (aunque sobreexplotados) como los discos de paso o los cinturones de vuelo. Lo que añadido a la propia fascinación que genera el Mundo Anillo (prefacio incluido) sirve para contentar a los aficionados que, como yo, confieren importancia al elemento científico en la ciencia-ficción.

Pero la novela flaquea en muchos aspectos básicos. Especialmente en la prosa de Niven: confisa, tendente al equívoco, insuficientemente elaborada respecto a las motivaciones de los personajes y falta de referencias espaciales y temporales (si me permiten el comentario, se echa de menos a su colaborador habitual, el también escritor Jerry Pournelle, para mitigar estos defectos). Siguiendo por una Guerra del Margen citada como recurso pero no bien elaborada ni aclarada. Como tampoco abundan las reflexiones que den algún tipo de profundidad a la novela, convirtiéndose ésta en una serie de aventuras plana, casi juvenil. Aunque quizá más que de aventuras deberíamos hablar de saltos espaciales ininterrumpidos de desigual interés. Tampoco la traducción juega a su favor, pues algunos personajes y artefactos cambian sus nombres respecto a anteriores entregas de la saga.

Todo ello provoca que el lector termine por dejarse llevar, perdiéndose así el factor sorpresa y el sentido de la maravilla. Incluso en un desenlace que intenta aclarar los roles de Tunesmith, Proserpina y el Penúltimo, pero que acaba convirtiéndose en un batiburrillo bastante incoherente. Una saga tan relevante en el género merecería un final mejor, pero salvo que Niven sucumba a la tentación de ampliar la saga será el que la cierre, reflejando perfectamente los altibajos en la misma.

domingo, 4 de mayo de 2014

Ingenieros de Mundo Anillo (1980). Larry Niven

Con la presente entrada empiezo a reseñar las novelas que recomiendo leer de la saga del "Mundo Anillo", una de las más famosas del género y desde luego la obra más popular del estadounidense Larry Niven. Si bien no es la primera vez que hablo de alguna de las novelas que la conforman en este mismo blog, puesto que ya he reseñado dos de ellas. A día de hoy está formada por los siguientes cuatro títulos:

Mundo Anillo (1970)
Ingenieros de Mundo Anillo (1980)
Trono de Mundo Anillo (1996)
Hijos de Mundo Anillo (2004)

De "Mundo Anillo" ya escribí una reseña completa al presentar mi lista de 15 títulos personalísimamente favoritos; se trata de un clásico que sigue vigente, como lo evidencia que es una de las entradas más leídas de este humilde blog. Y también he reseñado ya "Trono de Mundo Anillo", aunque en este caso como parte de mi lista de 15 novelas decepcionantes. Ambos hechos muestran que se trata de una saga que da para lo mejor y para lo peor. No obstante, dado que la última entrega de la saga ("Hijos de Mundo Anillo") mejora la impresión de "Trono de Mundo Anillo", mi sugerencia es que lean las cuatro novelas que conforman la saga. O al menos, las dos primeras.

Ciñéndonos ya a "Ingenieros de Mundo Anillo", debo empezar señalando que se trata de una digna secuela, pero carente del gancho de la primera novela. Si creemos a Niven, él sostiene que nunca quiso escribir una continuación de su novela más premiada, pero que lo hizo por una doble razón: por una parte, corregir los errores (técnicos) de la primera entrada (hay una anécdota curiosa respecto al hecho de que, tal cual estaba concebido Mundo Anillo, era inestable; pueden buscarla por internet), y por otra, dar satisfacción a los millones de lectores que se la demandaban. Desde el primer punto de vista, la novela es todo un éxito; desde el segundo, la novela baja un par de escalones respecto a su predecesora.

Esta impresión global probablemente se deba a que Niven respeta los acontecimientos pretéritos pero no justifica como debe la necesidad de este segundo viaje. De hecho, la puesta en situación peca de escueta (a pesar de la considerable extensión del libro), y el objetivo principal de esos primeros capítulos es corregir "detalles cuestionables" de la primera novela, como la suerte de Teela Brown, el nombre de "Interlocutor de Animales" o las aerocicletas. En cambio es elogiable el esfuerzo que realiza el autor por situar físicamente al lector, fijando para ello unas coordenadas claras a las que hace referencia constantemente. Así éste puede profundizar y captar más nítidamente las dimensiones, la complejidad y la riqueza científica y social del Mundo Anillo, tan sobrecogedor como en la primera parte. Y llegar a familiarizarse con conceptos tan complejos como las placas de sombra, el rishatra o los superconductores.

Otro acierto innegable es que la sensación de aventura, de encuentro con lo desconocido, se mantiene igual que en la primera parte. Lo cual, unido a las reflexiones sobre las razones por las que ciertas características del Mundo Anillo son de una manera y no de otra, y a la rapidez con la que los protagonistas alcanzan el Mundo Anillo y comienza la acción, favorecen el placer la lectura.

No obstante, durante la mayoría de sus capítulos la novela parece una mera sucesión de anécdotas, sin un eje claro (y sin que se aclare, por ejemplo, dónde está el módulo, o la sonda). A ello hay que añadirle las habituales deficiencias narrativas de Niven: imprecisión semántica, situaciones explicadas de manera confusa, falta de hilazón entre párrafos (tanto, que a veces ni siquiera está claro si los protagonistas han logrado su propósito). Otros defectos menores son la frecuente impresión de que Niven aclara todos los temas pendientes demasiado pronto, la presencia de algunos elementos claramente cuestionables en una novela de ciencia-ficción (hombres chacales, la ciudad de los vampiros...) y unos episodios de sexo en mi opinión innecesarios. Por otra parte, no sé si considerar como acierto o como desacierto los diferentes personajes y pueblos que va encontrando el lector durante la novela (Gingerofer, el Rey de los Gigantes, Valavirgillin, Harkabeeparolyn, Fortaralisplyar; el pueblo de la máquina, el pueblo colgante, los gigantes de la sabana, etc.). Mi duda es porque su caracterización es ciertamente escueta, pero ¿podría no serlo en una novela tan descomunal?

Tampoco quiero trasladar una impresión equivocada: aunque el tono de aventuras prevalezca sobre la profundidad de la historia, la novela se deja leer razonablemente bien. Además, conforme avanza la lectura se resuelven algunos enigmas (la raza causante de la destrucción del Mundo Anillo, la raza creadora del mismo...). Y se visitan lugares ciertamente fascinantes, como el pantano, la ciudad flotante (mi parte favorita), o el centro de mantenimiento en el que los Protercores de Pak cultivaban el Árbol de la Vida.

Para terminar, una pequeña reflexión negativa sobre el final. Que a mi modo de ver Niven resuelve de manera confusa (recurriendo la dualidad "gana/pierde" de Teela), y con demasiadas cosas que asimilar.

"Huérfanos de la Tierra" (2022). Adrian Tchaikovsky

Con la presente entrada voy a rematar definitivamente mi segundo recorrido por las mejores sagas disponibles para el lector de ciencia-ficc...

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