Poco a poco se va acercando el final de mi segundo recorrido por algunas de las sagas más relevantes para el lector de ciencia-ficción en español, tras casi dos años de reseñas. Pues nos situamos ya en el año 2021, que fue cuando vio la luz en nuestro idioma "La Parábola del Sembrador", de la escritora estadounidense Octavia E. Butler. Aunque debo explicarles que, en realidad, la novela se escribió casi tres décadas antes, en 1993. Y la tardanza en su traducción fue uno de los mayores errores de las editoriales de ciencia-ficción en español, pues se trata de un pequeño clásico que estuvo nominado a los Premios Nébula. Afortunadamente, la editorial Capitán Swing remedió esta situación a comienzos de la presente década. Y entonces fui yo quien cometí un error, pues cuando me enteré de la publicación de las dos novelas que conforman la Saga de las Parábolas, entendí que se había publicado en primera instancia "La Parábola de los Talentos" (1998), por lo que me lancé a leerla... y posteriormente a reseñarla para ustedes. De resultas que al final terminé leyendo la saga en orden inverso al concebido por la autora. Y por eso es hoy cuando les traigo por fin la reseña de la novela que abre la saga, y que es la que deberían leer en primer lugar. Se trata de una novela impactante sobre la degradación de la sociedad californiana durante la segunda década del presente siglo, y sobre cómo una adolescente es capaz de anticipar el desmoronamiento definitivo de la misma, sobrevivir a él, y construir una nueva religión sustentada en una incipiente comunidad de fieles.
Para mí, lo mejor de la novela es lo que contiene aproximadamente su primera mitad, centrada en la vida de una pequeña comunidad protegida artificialmente por muros en la localidad ficticia de Robledo. Allí es donde vive la protagonista absoluta del libro, la adolescente Lauren Olamina, quien se encarga de contarnos a través de su diario sus peripecias vitales y sus reflexiones entre los años 2024 y 2027. En especial sobrecoge el ambiente de su vecindario, con sus barreras cada vez más amenazadas por las masas de gente desesperada, sus prácticas de tiro para reforzar su autodefensa, las chabolas de indigentes que la circundan, el terror que infunden los perros asalvajados... y en general los múltiples detalles de una sociedad que se desvanence día a día, la sensación de que terminará por colapsar, y las diversas formas en las que las personas han aprendido a malvivir en ella mientras puedan. Pero también constituye uno de los principales logros de la novela la propia Lauren, de una madurez impactante pese a tener sólo quince años, y que es la única de su entorno que realmente se afana en prepararse para cuando los muros de su barrio ya no puedan protegerla. Un personaje, además, al que veremos ir creciendo conforme experimente en primera persona las tragedias de su existencia.
Aunque como expondré más adelante sea ficticia, la sensación de verosimilitud que traslada esa primera mitad se sustenta en un aspecto clave: tanto la familia de Lauren como su entorno aparentan vivir convencidos de que los buenos tiempos de la segunda mitad del siglo XX volverán, y por eso resulta al tiempo doloroso e impactante constante cómo la penosa realidad se va imponiendo poco a poco. Con episodios sobrecogedores, como los protagonizados por el hermano menor de Lauren, Keith, o la definitiva y nunca aclarada desaparición de su padre. Además, la prosa de Butler es solvente sin renunciar a una elaboración mayor de lo habitual en el género, y el ritmo narrativo de la obra es alto, sin apenas relleno, por lo que ni las conversaciones más trascendentales, ni el peso cada vez mayor que va adquiriendo el elemento religioso se hacen pesados.
Y sin embargo, la novela no resulta del todo convincente, debido a una serie de cuestiones que guardan más relación con los mensajes que la escritora quiere trasladarnos que con la narración. Empezando por los excesivos paralelismos que traza Butler entre su sociedad futura y la sociedad esclavista de los estados del Sur de Estados Unidos en la primera mitad del siglo XIX (los abusos de los empresarios, la explotación sexual, la discriminación racial...), los cuales le restan originalidad al panorame ideado por Butler. Siguiendo por los plazos tan cortos que maneja: en realidad, no es creíble que en menos de cuatro décadas la sociedad se haya degradado tanto, ni tampoco que el cambio climático haya sido acelerado por el hombre hasta el extremo, por ejemplo, de que el agua resulte más cara que la gasolina... Y culminando por casi todo lo relativo a la nueva religión de Semilla Terrestre: desde la mayoría de los versículos que Lauren va escribiendo en su diario (en su mayor parte entre cuestionables y anodinos) hasta la propia religión (eso de que "Dios es cambio" suena demasiado flojo para movilizar a nadie), nada suena realmente convincente, pese a que sí lo hace su apuesta para el destino a largo plazo de la humanidad, que no es otro que enraizar en las estrellas.
Otros defectos menores pero perceptibles son el recurso a condicionantes muy improbables para sostener toda la narración: la hiperempatía de Lauren ya es un trastorno muy poco frecuente en la sociedad, pero si encima lo combinamos con la adicción al piro, una droga que justifica la continua provocación de incendios por todo el estado, tendremos una mezcla cuya probabilidad real de existencia es prácticamente cero. Otro problema evidente de la narración es el excesivo número de personajes, sobre todo en su primera parte, hasta el punto de que cuesta situarlos y relacionarlos con los acontecimientos que Butler nos va narrando. Tampoco se explica con claridad por qué todo el mundo espera y nadie se cuestiona que la vida al norte de California (en Oregón, Washington, Canadá) sea mejor. Por último, señalar que la atención a los tipos de armas y sus características se me antoja muy del gusto estadounidense pero excesiva. E igualmente llama la atención el abuso de barbarismos innecesarios.
Pese a que el desenlace nos presenta el establecimiento de la primera comunidad Semilla Terrestre, con el llamamiento a la esperanza para el futuro que indudablamente supone, en mi opinión el libro funciona mejor como una novela postapocalíptica con buenas dosis de acción que como una distopía. Porque consigue más impactar que dar que pensar. De hecho, entre varias especulaciones cuestionables, quizá su mensaje más acertado sea el de presentar cómo nuestros gobernantes van promulgando leyes que restringen derechos fundamentales mientras intentan convencernos de que lo hacen por nuestro bien. Algo por desgracia demasiado familiar en la sociedad occidental del año 2026. Si bien el balance es favorable y la lectura posterior de "La Parábola de los Talentos", inexcusable.
Un apasionado de la literatura de ciencia-ficción y escritor a tiempo parcial que dedica parte de sus escasos ratos libres a compartir su pasión con el resto de aficionados.
domingo, 22 de marzo de 2026
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"La Parábola del Sembrador" (2021). Octavia E. Butler
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