Con la entrada que hoy les traigo prosigo mi segundo recorrido en orden cronológico por algunas de las sagas más relevantes para el lector de ciencia-ficción en español. Sigo reseñando las novelas de la saga "Luna Helada", de Brandon Q. Morris (pseudónimo del escritor alemán Matthias Matting). Una de las mejores sagas de los últimos años, y tan reciente que aún cuesta encontrar reseñas sobre ella. Hoy le toca el turno a la tercera entrega de las cinco que la conforman, "Encuentro en Ío". Publicada originalmente casi al mismo tiempo que sus dos predecesoras, lo que seguramente indica que al menos estas tres obras fueron escritas del tirón por el alemán, no sólo mantiene el nivel que a estas alturas se le presupone a la saga, sino que supera a su predecesora "La Sonda Titán", gracias a una mayor riqueza argumental y la ampliación de escenarios en los que transcurre.
Tras terminar la lectura de "Encuentro en Ío" es probable que el lector sienta que Morris ha ido creciendo conforme se adentraba en su serie. Y ello es bueno, porque el alemán lo logra sin traicionar la vocación de ciencia-ficción dura de toda la saga, y en general de toda su producción. Porque además de las aventuras tecnológicas en los fascinantes satélites de Júpiter y Saturno que llegados a este punto el lector espera, Morris nos propone una trama más original, con nuevos ingredientes que incluyen conspiraciones a nivel internacional, maniobras de los bajos fondos que se ocultan tras la diplomacia, manipulación consciente de la información, e incluso una persistente componente de suspense. Pero lo hace manteniendo una saludable continuidad estilística y tecnológica con sus dos antecesoras, pues la novela justo arranca tras los hechos narrados al final de "La Sonda Titán", por lo que no se aprecia disrupción alguna.
Es por ello que el lector se encontrará asistiendo, por ejemplo, a los juegos de poder y contrapoder en el Partido Comunista chino, determinantes a lo largo de toda la trama. O a la utilización de los medios de comunicación más influyentes para alterar el curso de los acontecimientos. De suerte que, aunque la novela mantiene a su más que conocido sexteto protagonista, se ve enriquecida por secundarios que le otorgan una mayor amplitud de miras. Incluso la prosa de Morris cambia de registro cuando nos ofrece capítulos novedosos como los dedicados a las supuestas noticias publicadas en dichos medios. Pero todo ello sin que la historia se le vaya al autor de las manos; al contrario, las diversas líneas narrativas están más equilibradas que en su predecesora, no obligan al lector a un esfuerzo consciente de retentiva, y resultan atrayentes casi por igual, puesto que los sucesos en Ío, a bordo del ILSE, y en diversas partes de la Tierra están enlazados de manera coherente y fluida.
Por supuesto, en esta tercera novela el elemento científico sigue estando especialmente cuidado, y ello provoca que, una vez más, los protagonistas encuentren algunas soluciones tremendamente originales para, en primer lugar, poder descender a Ío (integrando para ello el CELSS en el módulo de aterrizaje), y en segundo, conseguir comunicarse desde allí (mediante un volcán reconvertido en antena). Al mismo nivel raya todo lo relativo a la informática y la inteliengecia artificial, incluido el enrevesado y, sin embargo, efectivo reinicio completo con el que la tripulación retoma finalmente el control del ILSE. Y en general, es digna de elogio la habilidad de los distintos miembros de la tripulación para comprender cuanto van observando en su campo de especialidad, y a la vez hallar soluciones para las más amenazadoras situaciones.
En una novela tan pulida cuesta encontrar defectos, pero alguno hay. El más evidente es común a toda la saga: Morris sigue desaprovechando buena parte de los momentos de mayor tensión que tiene a mano (si bien he de aclarar que el nivel de emoción a lo largo de la misma es caso siempre alto), pues o no es capaz de identificarlos, o no se atreve a explotarlos, y a menudo se limita a citarlos a posteriori. Otro aspecto mejorable sigue siendo la relación de las tres parejas afectivas formadas desde la primera entrega, que aún peca de cierto infantilismo, aunque se aprecia el esfuerzo del escritor en esta entrega por conferirles madurez presentando algunas momentos más íntimos de cada una de las tres. A menor escala, es un hecho que la acción tarda más de lo esperado en arrancar, puesto que la primera de las dos partes del libro, "Preparación", ocupa casi la mitad de su extensión. También debo citar que la transformación de Jiaying a bordo podría haber estado mejor capturada, aunque luego el escritor sí profundiza en sus dudas y angustias. E inesperadamente, se aprecian más errores de traducción que en las dos entregas anteriores.
El desenlace, plagado de peligros y giros de guion, y muy ameno a pesar de cierta premura y de la ya comentada escasez de dramatismo; el novedoso cliffhanger, que prepara el terreno para la cuarta entrega de la saga; y el jugoso apéndice sobre Ío, que completa lo relativamente poco de interés que este satélite puede ofrecer para la especie humana (a pesar de la habilidad de Morris para hacernos creer lo contrario durante la novela), son tres aciertos más que confirman que nos encontramos ante una excelente novela de ciencia-ficción, de lo mejor que ofrece el género en estos últimos años. Por lo que les emplazo a la reseña de la cuarta entrega de la saga, que reseñaré en breve.
Un apasionado de la literatura de ciencia-ficción y escritor a tiempo parcial que dedica parte de sus escasos ratos libres a compartir su pasión con el resto de aficionados.
domingo, 18 de enero de 2026
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"Encuentro en Ío" (2019). Brandon Q. Morris
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